El Teatro fue proyectado en el nuevo solar de bocabarranco por Francisco Jareño y Alarcón en 1867, terminando las obras en 1888. Tras su incendio, intervino Fernando Navarro y lo terminó Miguel Martín Fernández de la Torre entre 1925 y 1928, con la colaboración de su hermano Néstor Martín, que decoró los salones y el escenario.

El edificio, de planta rectangular, tiene un vestíbulo con escalinata de acceso al patio de butacas y dos escaleras laterales enfrentadas para acceder al anfiteatro. El patio de butacas y la boca del escenario manifiestan la curvatura de los antepechos del anfiteatro y palcos del primer piso, constituyendo una planta de herradura típica del teatro italiano, con los palcos dispuestos a la francesa. Al exterior, la gran sala y el telar se cubren a tres y dos aguas, respectivamente; el escenario tiene dependencias para actores a sus lados y detrás, otros espacios para el montaje escénico. Las fachadas son académico-clasicistas. La principal tiene un cuerpo central en gradiente sobre podio, marcando la entrada. Cinco arcos renacentistas, de cantería almohadillada, soportan una segunda serie de arcos separados por pilastras jónicas, para terminar en un ático de ventanales con frontones separados, también, por pilastras. El resto del frontis es de paramento liso, repitiendo el tipo de huecos y molduras del cuerpo central.

El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias en 1994, con la categoría de Monumento y  se desafectó  parcialmente en 2003. En el año 2004 comenzó la rehabilitación y ampliación del Teatro. Con estas obras se logra conjugar el romanticismo de la construcción del siglo XIX con las avanzadas tecnologías escénicas del siglo XXI, convirtiendo así a este recinto en uno de los más completos a nivel nacional. La reapertura del Teatro Pérez Galdós se celebró el 14 de abril del 2007

 

Ver  obra pictórica de Néstor  Martín Fernández de la Torre  en el Teatro Pérez Galdós 

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