La iglesia se levanta sobre la primitiva ermita, ya en pie en la primera década del siglo XVI, iniciándose su ampliación a principios del siglo XVII para finalizar su interior a mediados de esa centuria. En ese tiempo pasó de contemplar una nave en su interior a tener tres, bajo la dirección de las obras del maestro Antón Pérez.

Las naves están separadas por arcos de medio punto sobre columnas de orden toscano, todo ello típicamente renacentista, con capillas laterales entre las que destaca la de San José con artesonado mudéjar, o el camarín detrás del retablo mayor.

Luján Pérez inicia la construcción del nuevo frontis a partir de 1780, terminándose la torre de poniente en 1836, con la inauguración del reloj y su campanario. En la fachada principal a la plaza, un paño de remate trilobulado dividido en tres calles por pilastras de cantería se compone entre las dos torres, coronadas estas por cúpulas sobre cilindros de cantería, que a su vez apoyan sobre prismas acabadas por frontones. En cada calle se dispone un sistema de puerta y ventana enmarcadas en cantería, siendo las centrales, con la misma proporción, de mayores dimensiones. Las puertas de ancho dintel curvo "sostienen" sobre su cornisa los huecos superiores rematados en un frontón curvo partido que, como el del hastial, es de extracción barroca.

La iglesia fue declarada Monumento Nacional en 1981, además se acometieron las obras de rehabilitación, que incluyeron el descubrimiento de los artesonados de las tres naves y del altar mayor.