Vega de San Mateo - Arquitectura

Del patrimonio arquitectónico de la Vega de San Mateo destaca la iglesia parroquial, en la que la cantería y el artesonado dan cuenta de su belleza. En el centro histórico también es de destacar La cantonera, mientras que el conjunto de Lomo Caballo y la casa de El Vinco representan la rica arquitectura de las afueras del casco urbano.

EL CENTRO HISTÓRICO

La cantonera

Este conjunto de edificaciones situado entre la avenida Tinamar y la calle Principal fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII y lo forman varias viviendas y edificaciones aisladas de antiguas fincas. Un proyecto de rehabilitación del arquitecto José Sacanelles, llevado a cabo en 1999, dio al conjunto uso hotelero con restaurante además de Museo Etnográfico (el antiguo Cho Zacarias).

La parte rural está formada por viviendas, lagares, hornos y cuartos para aperos y carruajes que se disponen en torno a tres patios. Son construcciones a dos alturas con cubiertas de tejas a dos aguas sobre estructura de par en hilera, algunas trasdosadas con "tilla" y con varios balcones de madera que se sostienen sobre pies derechos. En las fachadas sobresalen los numerosos balcones de madera o corredores de planta alta sustentados, también, por pies derechos de madera. Las viviendas entre medianeras que dan a la calle Principal son de una y dos plantas, con alzados compuestos simétricos respecto al eje y con disposición regular de huecos. La n. 25 tiene dos huecos de acceso con carpintería de madera de dos hojas y dinteles y jambas de cantería; la n. 27 repite los huecos de planta baja de la edificación vecina, sustituyendo la cantería de los dinteles y jambas por marcos y tapajuntas de madera, mientras que los de la planta superior se forman con un paño fijo ciego de madera en el tercio inferior, y hojas acristaladas en guillotina. Las cubiertas son a dos aguas con estructura de madera de par e hilera y en el exterior, teja y aleros acabados en doble y triple vera.

La Iglesia parroquial de San Mateo Apóstol

Situada en la plaza de Nuestra Señora del Pino, es fruto de dos momentos constructivos. La nave principal se edificó a finales del XVIII, mientras que la de la Epístola es de finales del XIX. En la centuria que separa ambas construcciones se demolió casi en su totalidad una capilla para resolver la trama urbana del casco.

En la iglesia de San Mateo llaman la atención su artesonado mudéjar, la ornamentación de cantería y los bancos de obra de fábrica –los "poyitos"– muy populares en el pueblo, además de la historia de su campana, enviada desde Cuba por un emigrante y colocada en 1804.

La edificación cuenta con esas dos naves de dimensiones similares e igual altura y tiene las cubiertas con armaduras de par y nudillo atirantadas, que se apoyan en una estructura de arcos de medio punto sobre pilares circulares de cantería y en los muros de carga laterales. Por su parte, la capilla Mayor y la del lado de la Epístola se cubren ochavadas con artesonado mudéjar. La composición de la fachada principal –enmarcada por pilastras de cantería en los extremos y por una cornisa– está coronada por una espadaña grande, en cuya base se sitúa  el reloj y, en la parte superior, las tres campanas.  Las portadas –simétricas respecto a los ejes de las  naves–son en cantería, aunque de distinta procedencia. Los huecos de acceso se resuelven con arcos de medio punto flanqueados por pilastras que sostienen los entablamentos sobre los que se abren unos óculos. En los alzados laterales, y entre pilastras laterales, se abren portadas que rematan con un hueco en la parte superior. Todos los elementos compositivos son en cantería.

LAS AFUERAS DEL MUNICIPIO

El Vinco y Lomo Caballo

De entre las viviendas de la Vega de San Mateo destaca la edificación de la finca El Vinco, en la carretera de La Lechuza, una construcción que debió pertenecer a un propietario agrícola medio y cuyo uso pudo ser vacacional.

También son llamativas por su arquitectura las viviendas número 6 y 8 de Lomo Caballo, un conjunto que mantiene intactos los componentes de diseño y estructuras originales y en el que resalta la belleza del patio como elemento organizador.

La vivienda de El Vinco sigue la tipología lineal y se desarrolla en dos plantas que, en origen, eran para cocina y almacén en planta baja y para las dependencias de habitación en la alta. La cubierta es con tejas a dos aguas y sobre estructura de madera de par y nudillo. El sistema constructivo es el tradicional de la arquitectura popular de las islas pero, en este caso, tiene sillares en la cabecera de los muros, a modo de trabazón. 

En la fachada delantera se encuentra una balconada de madera, soportada por pilaretes también de madera, que vuela de testero a testero y que se cubre con la caída del alero. Los accesos son por esta fachada delantera que da a un patio abierto con abundante vegetación. En la fachada opuesta se localizan los huecos de ventilación.
 
Al conjunto de Lomo Caballo se accede a través de un patio que las distribuye. Los cuerpos principales tienen dos plantas de altura y se cubren con cubiertas de tejas a dos aguas sobre estructura de par y nudillo. Una de las cubiertas se prolonga para cerrar la galería totalmente resuelta en madera. Los huecos de acceso dan exclusivamente al patio interior del conjunto y las ventanas, con carpinterías de madera, se abren tanto al interior como a la parte trasera de este. El conjunto mantiene intactos los componentes de diseño y estructuras originales. El patio se conserva en perfectas condiciones y es pieza fundamental para entender el conjunto.


Imágenes

Foto Foto Foto Foto