Telde - Arquitectura

Los barrios de San Gregorio y el conjunto histórico "Barrios de San Juan y San Francisco",  declarado como tal en 1981, forman el grueso del importante patrimonio arquitectónico de Telde, en el que se observa la influencia mudéjar y la mezcla de arquitectura tradicional y academicista y los distintos estilos en boga en Gran Canaria desde el siglo XV hasta la actualidad.

 

BARRIO DE SAN FRANCISCO

La Montañeta y otras calles

La antigua Casa-Hacienda de Castillo Olivares –en Bailadero número 28– ejemplifica un tipo de arquitectura rural tradicional de las islas, en el que destaca en la portada el escudo familiar en cantería.

El conjunto de La Montañeta, entre las calles San Francisco, Altozano, Carreñas y Portería, presenta una arquitectura muy sencilla diferencia de la calle Portería, donde se encuentran ejemplos de arquitectura del siglo XVI al XX.

En esta zona también destacan viviendas de la calle Santa María, o la calle Altozano, formada por un conjunto de casas terreras de tradición popular

La Casa-Hacienda de Castillo Olivares es un edificio exento –formado por varios cuerpos de una y dos alturas– de planta irregular y patio en fachada, más dos crujías paralelas que se desarrollan en profundidad. La fachada principal tiene una portada enmarcada en cantería donde se dispone el escudo de la familia, y un remate al modo de la casa de finca con tres puntas de diamante. El alzado sudeste se compone con balcón de madera sobre pies derechos y cubierto con tejas. La cubierta es a dos aguas sobre estructura de madera en el lado noreste. El resto de la cubierta es plana. Tiene añadidos de una reciente rehabilitación.
No así el de la calle Portería, con una arquitectura que va del siglo XVI (la primera crujía de los números 2, 6, 11 y 17) hasta la segunda mitad del siglo XX, en la que un lado de la calle lo marca las puntas de diamante que se añadieron el siglo pasado y, en el otro lado, el ritmo lo marcan las líneas de cubiertas diferenciadas.

La calle de San Francisco presenta una arquitectura construida entre los siglos XVI (la primera crujía de los números 4 y 7) y mediados del XX, donde destacan los siguientes elementos: un arco conopial (número 5), un arco rebajado (número 13), mientras que el resto tienen accesos adintelados. Las cubiertas son planas, excepto la del número 17 que es a dos aguas. Los edificios destacados son los números 1, 2 (con una fuerte pilastra de cantería en esquina y una interesante portada al patio con cristales coloreados) y los números 4, 5 y 6. Ambas calles son de gran calidad ambiental. Un borde del barrio es la calle Santa María con una arquitectura sencilla y popular que abarca el mismo arco temporal. Los edificios que destacan son los números 10, 22, 24 y 28. La calle Travieso es un pequeño callejón situado en un interior de manzana, de trazado acodado en dos tramos. Su arquitectura es popular con cubierta plana a dos aguas. Por último, está la calle Tres Casas con cuatro edificaciones de composición sencilla, huecos adintelados, cantería sólo en el zócalo y piedra vista en las esquinas. A excepción del número 7, las cubiertas son de tejas a dos aguas sobre estructura de parhilera. La parte este de la calle la ocupa un muro de finca rematado con una sucesión de puntas de diamante.

Las calles Altozano, Bailadero y su entorno, también en San Francisco, presentan una arquitectura construida entre los siglos XVI (del que data la primera crujía a la calle de algunos edificios) y mediados del XX. Sin embargo, las tapias con puntas de diamante, de apariencia medieval, son añadidos de los años cincuenta y noventa del siglo XX.

La calle Altozano está formada por un conjunto de casas terreras de tradición popular con cubiertas planas y a dos aguas. Se trata de una calle homogénea y de gran calidad ambiental en la que destacan los números 3, 5, 7, 9, 11, 13 y 15. En la calle Convento/Bailadero donde se encuentra la que fue vivienda del poeta Saulo Torón, existe un edificio de las primeras décadas del siglo XX que se localiza en parte de lo que fue la huerta del convento de San Francisco. Por su parte, la calle Bailadero tiene tramos de callejones entre muros de fincas y vistas sobre el barranco. Aquí merecen ser destacados los números 9, 23, 28 y 29, así como las ruinas arqueológicas de un antiguo poblado troglodita aborigen –las cuevas del Baladero– conocidas también como Bailadero de las Brujas. Toda la manzana, delimitada por las calles Carlos E. Navarro, Fray Juan Matos, Tres Casas y Callejón de la Fuente, está en su mayoría cerrada por muros, a excepción de un borde arquitectónico en la calle Carlos E. Navarro. La calle Carreñas destaca por su buena calidad ambiental con edificios de arquitectura tradicional y donde destacan los números 1, 3, 5, 6, 8, 11, 13, 17, 19, 22, 23, 30, 33, 35, 36 y 38. De la calle Huertas interesan, en especial, los números 2, 4 y 6. La calle Inés Chemida, que enlaza el barrio con la plaza de San Juan, tiene un trazado ligeramente curvo con pendientes pronunciadas en los extremos, que es donde se dispone la arquitectura. El resto son muros de finca y una acequia volada que se ha reinventado.

 

La Casa Sall y la Casa Cuartel

La actual denominación de la Casa Sall procede del que fue su propietario, Juan A. Sall Elvira (administrador de rentas reales) que la adquirió en 1802. Es una edificación construida a caballo entre los siglos XVI y XVII. Conserva elementos de la tradición mudéjar pero con intervenciones posteriores, en especial la portada.

También destaca la Casa Cuartel, edificada entre los siglos XVII y XVIII.

La casa Sall

La casa principal es de planta en "U" con las crujías en torno a un patio con corredores de madera. En la planta baja se disponían zaguán, caballeriza, bodega, oficina, cochera depósito y un traspatio, y en la planta alta, las salas de recibir, dormitorios, cocina y servicios. Los balcones se apoyan en un entramado de madera, compuesto por pies derechos sobre los que se apoya una viga. La casa de los guardeses se cubre con tejas a dos aguas. Es de dos plantas, la baja para almacén y la alta para vivienda.

La Casa Cuartel

Se trata de un inmueble de planta alta y cubierta plana, con patio en segunda crujía. En uno de sus lados se abre una galería con ventanas de guillotina en planta alta, mientras que, en planta baja, tiene un arco rebajado sobre columnas adosadas.

La escalera a la planta alta está en el lado oeste del patio y se cubre con un volado sostenido por dos largos pies derechos y ménsulas en madera. El alzado principal se compone de dos grupos de huecos desplazados con respecto al eje de simetría, cada uno en un mismo paño de cantería, con repisas labradas de la tradición gótica y remate con moldura en las ventanas. También son en cantería la pilastra en esquina y el remate con bocelete. Esta casa tiene una segunda fachada sobre la huerta con un balcón de madera. 

EL BARRIO DE SAN JUAN

La Basílica de San Juan

La importancia de esta edificación en la arquitectura de las islas es por el valor ejemplar que presenta en la conjunción de elementos góticos, mudéjares y renacimiento. Situada en la plaza de San Juan, es uno de los edificios más antiguos cuyo origen puede ser el de una ermita –de finales del XV– que se construyó a iniciativa del conquistador Hernán García del Castillo y junto a la fortaleza de los años de la conquista de la isla. En el siglo XVI se sustituyó por una construcción de tres naves y, al parecer, las obras corrieron a cargo de Alonso de Montaude y, más tarde, intervino Juan de Palacios. Fue en esta época cuando se construyó la capilla Mayor de la Concepción –hoy San José– y la de San Bartolomé –hoy del Corazón de Jesús–.

En el s. XVII se levantaron las capillas de Nuestra Señora del Rosario y la de San Ignacio de Loyola, mientras que en el s. XVIII se construyó la sacristía y el baptisterio. A lo que siguió, en el siglo XIX, la reconstrucción la nave central, aunque sin respetar la disposición inicial. En esta obra se colocó el balcón y ya a finales de siglo se hicieron las torres en la fachada con proyecto de Laureano Arroyo y Velasco.

Es de planta basilical con tres naves separadas por arcos de medio punto, con presbiterio rectangular, baptisterio y sacristía más las capillas laterales. Pero mientras las capillas del Carmen y del Rosario son iguales y tienen los únicos elementos del Renacimiento –un orden toscano de los vanos de entrada–, los capiteles de la capilla de San José están formados por hojas de acanto entre dos pequeñas molduras, los de la capilla de San Bartolomé son cabezas cónicas entre molduras, mientras que los capiteles de la capilla Mayor son historiados con motivos bíblicos.

Sólo los arcos de acceso a las cabeceras laterales son apuntados y descansan sobre pilares baquetonados que se prolongan hasta la clave del arco. Los pilares que sostienen el cuerpo de arcos de medio punto entre las naves son de basa cúbica, fustes lisos y pseudocapiteles formados por fajas decorativas. La iluminación es mediante ventanas que abren en los paños de los muros laterales.

El alzado principal se compone tripartito con un bloque central enmarcado en cantería y rematado por hastial curvo, y las dos torres laterales. En el cuerpo central se dispone la portada principal que se forma con un arco apuntado enmarcado en alfiz –de tradición gótica– donde destaca la decoración vegetal entremezclada con figuras antropomórficas y, sobre el mismo, una imagen de San Juan. Además un hueco circular sigue la línea del hastial. La carpintería de este acceso principal está adornada con tachones de bronce y es del s. XVIII.
Por su parte, las torres neogóticas están trabajadas en cantería y tienen idéntica
composición: base cuadrada, dos cuerpos de base poligonal y remate en campanario de base más compartimentada y coronación en chapiteles. Los tipos de vano son de arco ojival adornados con molduras para la base, óculos con vidrieras para el segundo piso y de medio punto para el tercer cuerpo. Todos estos elementos compositivos se delimitan con molduras. Otro acceso lateral –parte de la Epístola– se compone con contrafuertes en piedra y huecos de arcos rebajados, es más severo.

La plaza San Juan

La plaza está delimitada por algunas de las mejores arquitecturas del municipio: en el lado oeste se ubican la iglesia y una serie de viviendas de planta alta que siguen el tipo de la arquitectura tradicional de las islas (a excepción del número 9 que es un edificio académico y de alzado simétrico), la Casa parroquial (número 6) que es un edificio de los siglos XVI-XVII y algunas viviendas particulares rematadas a finales del XVIII.

Rodeando la plaza también se aprecia el Ayuntamiento y el Casino, además de la combinación de la arquitectura tradicional  de las islas y la académica.

Por el lado sur, en la plazoleta Marín y Cubas, se levanta una vivienda de menor importancia (número 3). De todas ellas destaca una casa de planta alta (número 13) con patio en la medianería de la segunda crujía. Su alzado es asimétrico y se compone de huecos adintelados enmarcados en madera y cantería. Tiene un balcón descubierto de celosías apoyado sobre dos vigas y con casetones y listones en el antepecho. Una de las carpinterías de planta alta es del tipo "de corredera" con dos grupos de hojas deslizantes en tres guías vistas, que ocupan todo el vano. Mantiene en el interior un arco conopial de tradición gótica, así como la primera crujía sur es original del XVI.

El Ayuntamiento y el Casino (números 1 y 2) se sitúan en el lado este mientras al norte la delimitación incluye algunas viviendas particulares (números 9, 10, 11, 12 y 13) que forman un frente de arquitectura de dos tradiciones: la académica y la tradicional de las islas.

La Casa León y Joven

Es una de las más importantes viviendas de Telde y se sitúa en la plaza de San Juan número 3. Fue reconstruida a partir de 1775, aunque conserva elementos del XVI. Responde a la estructura tipo de la casa doméstica de planta alta.

También se aprecia la galería cerrada sólo en dos de sus lados y sostenida sobre cuatro columnas con pies derechos de madera y basamento de cantería. La primera crujía se cubre con una armadura ochavada de parhilera y péndolas extremas con tres tirantes, y sobre los muros –para apoyo de los pares– se coloca el estribo vivo con una curiosa moldura sogueada de origen portugués. La fachada se compone en una disposición simétrica de huecos a partir del eje puerta-balcón y se techa con cubierta de tejas a cuatro aguas de tradición gótica. La cornisa del hueco de acceso sirve de apoyo a un balcón superior, cubierto y con dos filas de celosías en el antepecho. Los huecos laterales superiores tienen cuatro filas de celosías con postigos y es del tipo ajimez. Bajo las ventanas, una base decreciente de perfil mixtilíneo de madera genera un modelo único en las islas, con tres huecos. Sobre estos se sitúa un tejaroz o visera con el envés decorado con rombos y estrellas.

La casa Ruiz de Vergara

Situada en el número 9 de la calle Conde de la Vega Grande, es una vivienda destacada del municipio y cuenta con el mejor jardín doméstico. Sigue el tipo de "casa señorial" de la arquitectura tradicional, con una planta a la calle y dos al interior. La ornamentación en cantería llama a atención de este edificio  que la familia Ruiz de Vergara construyó en el siglo XVII, de ahí el escudo familiar en el acceso principal, y que en la segunda mitad del XVIII pasó a ser propiedad del primer conde de la Vega Grande.

Tiene un patio centrado de grandes dimensiones y galería cerrada por sus cuatro lados, aunque el cuarto lado es reciente. Los pilares del patio son de pies derechos de madera sobre basas de cantería. Hay otro patio en fachada que resulta del gradiente que configura el acceso principal. Interesa la portada de cantería en el paramento liso y que se forma con dos columnas laterales de ornamentación sogeada, que continúan en la rosca del arco rebajado. Un segundo acceso menor, adintelado y en cantería, se dispone al lado.

Sobresale la pureza volumétrica de los cuerpos cúbicos con el cuerpo de las habitaciones, compuesto por cuatro ventanas de guillotina con decoración vegetal en los antepechos. Las cubiertas son planas y los forjados de vigas de madera y tiritas de cañizo con encalado.

La Casa Castillo Olivares

En la calle Juan Carlos número 1, es una vivienda de "principal" que deja una gran proporción de parcela no edificada. Llaman la atención dos escudos en cantería, pertenecientes a las familias Castillo Olivares y Cabrera Morales. 

La planta en "U" con el patio en el eje de simetría y en segunda crujía. Las habitaciones principales se disponen en dos crujías de la planta alta y tiene artesonado de forma poligonal en ellas, mientras que el resto es más sencillo. La fachada es de composición simétrica con el hueco central del tipo puerta- ventana enmarcado en cantería y pilastra en esquina. La cubierta de la primera crujía es de tejas a dos aguas y sobre estructura de madera. A los lados del hueco central hay dos escudos en cantería, pertenecientes a las familias Castillo Olivares y Cabrera Morales. Conserva la primera crujía original del siglo XVII, pero tuvo sucesivas intervenciones a lo largo del siguiente.  

La Casa Museo León y Castillo

Situada en la calle León y Castillo números 43 y 45, está formada por dos edificios de planta alta construidos entre finales del XVII y principios del XVIII sobre una antigua edificación del siglo XVI. Son, por tanto, ejemplos de la arquitectura mudéjar que siguen el esquema típico de la arquitectura doméstica tradicional.

El acceso principal es a través de zaguán descentrado con respecto al eje, y con las comunicaciones entre plantas por escaleras, también en cantería. Los alzados componen en disimetría y variedad de huecos: puertas adinteladas y con enmarque de cantería; arco conopial de tradición gótica y huecos adintelados y enmarcados en cantería o en madera. Las carpinterías de las ventanas son de guillotina o combinadas, de librillo y hojas de cristal. El Museo ocupa la casa de la familia León y Castillo, mientras que el edificio colindante es donde vivió el poeta Montiano Placeres Torón.

La iglesia de San Pedro Mártir

Aunque en estado de ruina, fue declarada Monumento hace más de dos décadas, por sus valores históricos y arquitectónicos. Muestra la distribución espacial de lo que fue la iglesia del antiguo Hospital de San Pedro Mártir: una sola nave con dos capillas laterales, construida entre 1523-1527. Destacan elementos de la tradición gótica y elementos decorativos barrocos.
Fue rehabilitado recientemente para uso cultural con un proyecto de Salvador Fábregas que consistió, específicamente, en la recreación de una nueva cubierta con artesonado.

De tradición gótica son elementos como el arco apuntado y la temática vegetal de los capiteles . Según el historiador ilustrado Viera y Clavijo, este hospital fue fundado por Inés Chamaidad (o Chimida) antes de 1493, en su propia casa donde recibía a los enfermos. Fue hospital de la isla y creció con aportaciones de rentas de fieles, de manera que ya en 1584 prestaba dinero para la fábrica de la catedral de Santa Ana y del viejo hospital de San Martín (ambos en la ciudad de Las Palmas).

EL BARRIO DE SAN GREGORIO

La Iglesia de San Gregorio

Es un edificio de tres naves que responde a la tradición arquitectónica de la Ilustración que, en las islas, supuso romper con la tradición mudéjar de los elementos de madera y, en especial, con algunos elementos del barroco ya tardío.

La planta es rectangular y la cabecera plana. Tiene tres naves separadas por columnas y, en el crucero, una cúpula con linterna sostenida por pilares. El alzado principal se compone tripartito con eje central jerarquizado en el paño puerta-balcón, que se remata con un hastial y un frontón curvo. Los huecos bajos son de arco rebajado y dintel de cornisa. Todos esos elementos compositivos, además de las pilastras en esquina y las cornisas del remate, son en cantería. El acceso lateral –a un tercio del crucero– es por arco de medio punto enmarcado también en cantería. La articulación del alzado lateral se marca con contrafuertes, situados en la misma disposición que las columnas que dividen las naves.

OTROS ENCLAVES DEL MUNICIPIO

La Majadilla y Las Tres Suertes
 
El cortijo de San Ignacio se encuentra en una extensa finca agrícola de La Majadilla, rodeado, en parte, por un muro e incluye una capilla del siglo XVIII.

La ermita de San Antonio, por otro lado,  está localizada en la Finca de las Tres Suertes, en la carretera de la Pardilla número 53, y a la derecha de la portada de acceso a la finca. Es un edificio de planta cuadrangular de una nave y sin diferenciación alguna con el presbiterio. A la derecha se anexiona una pequeña edificación para la sacristía. El alzado principal de la ermita, con elementos mudéjares, fue levantado a finales del XVII.

La ermita se compone con un hueco de arco de medio punto más la espadaña de un sólo hueco rematada por tres pináculos. Todos los elementos compositivos son en cantería. La cubierta es de tejas a dos aguas que sobresalen ligeramente formando un débil alero. La estructura es de madera en armadura de parhilera, con tirantes sobre los que se apoyan listones verticales que, a su vez, sustentan a otros dos horizontales a lo largo de la cubierta, situados sobre los pares a mitad de su altura y, entre los cuales, se disponen los nudillos. La sacristía, por su parte, se cubre a un agua y se forma con una estructura de parhilera sostenida por vigas redondeadas y dispuestas verticalmente. En un lateral de la ermita está la entrada a la vivienda principal que se remata con una triple almena de puntas de diamante y con el escudo de la familia Castillo Olivares, a la que estuvo vinculada hasta 1908.

La Iglesia de la Concepción de Jinámar

Se encuentra en el kilómetro 10 de la carretera GC-100. Las primeras noticias sobre esta iglesia, cuya nave central se amplió en 1734, son del siglo XVI. Se conoce su estado por fotografías hechas antes de que el arquitecto Secundino Zuazo, en 1958, volviera a ampliarla con el añadido de dos naves laterales. Por tanto, ahora es una iglesia de tres naves –con la central de doble anchura respecto a las laterales– separadas por arcos de medio punto y con el coro a los pies.

Al fondo de las naves laterales se disponen dos capillas comunicadas con el altar mayor, también a través de arcos. La separación entre la nave central y el presbiterio se produce con un gran arco sobre una pilastra de capitel compuesto, que es parte de la antigua ermita. La iglesia tiene artesonado mudéjar con tres tirantes dobles de tracería vegetal, y geométrica en la nave central, no así las naves laterales que son más modernas. El alzado principal es tripartito, con tres cuerpos dispuestos en vertical, estando el central ligeramente saliente. Se compone de una puerta adintelada, enmarcada en cantería con alfíz y una ménsula ornamentada con motivos florales, más un hueco abocinado con vidriera que se remata con frontón. El que se corresponde con la nave derecha se remata con una espadaña de triple hueco. Tiene otros dos cuerpos laterales anexos a las tres naves –destacando la sacristía con el artesonado mudéjar de la antigua ermita y el salón parroquial– además de unas dependencias en una crujía con techumbre a dos aguas y en torno a un patio. Los empujes de los arquillos de las naves laterales que, a su vez, sostienen el gran arco, se solucionan con contrafuertes que articulan los alzados laterales.

BICS Relacionados

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Conjunto Histórico
Real Decreto 1121/1981, de 6 de Marzo 1981.B.O.E. núm. 142, de 15/6/81.

Basílica de San Juan Bautista
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Monumento
Decreto 131/1991, de 21 de Junio 1991.B.O.E. núm. 93, de 15/7/91.

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Monumento
Orden de 2 de Julio de 1993. B.O.C. núm. 92, de 16/7/93.

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Monumento
Orden de 26 de Febrero de 1981. B.O.E. núm. 125, de 26/5/81.

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Monumento
Decreto de 22 de Abril de 1949.B.O.E. de 5/5/1949.