Telde - Arqueología

Grabados rupestres, poblados trogloditas, necrópolis  y recintos de culto forman parte del abundante y diverso patrimonio arqueológico que se conserva en Telde como y dan cuenta de la importancia que la zona tuvo en la historia prehispánica.

 

Cuatro Puertas

Cerca de Montaña Bermeja se localiza un complejo yacimiento aborigen formado por varios elementos entre los que encontramos diversos grupos de cuevas, un recinto ceremonial muy singular, silos, caminos y pasillos, pero sin duda el más espectacular de estos espacios lo constituye la cueva que le da nombre al conjunto, una cueva de amplias dimensiones excavada a mano en la toba volcánica. El rasgo más característico es que presenta cuatro grandes puertas que dan a una explanada en la que presumiblemente se colocó una techumbre.

A escasa distancia aparece una curiosa estructura en cuya superficie se labraron diversos canales y cazoletas.  Algunos autores defienden que tal emplazamiento correspondería a un almogarén, es decir, un lugar de culto a las divinidades. Cerca de él se encuentra la "Cueva de los Papeles", en la que se pueden observar grabados varios triángulos púbicos, tradicionalmente asociados a ritos propiciatorios de la fertilidad.

En la misma zona se encuentra el grupo de cuevas conocido como de Los Pilares, un poblado troglodita formado por numerosas cuevas artificiales de habitación, comunicadas por pasillos y túneles, así como por graneros y otros recintos a los que resulta difícil atribuir una funcionalidad específica. Y algo más alejada se encuentra una cueva-granero denominada "de la Audiencia".

Muchas de las cuevas artificiales suelen presentar una estancia central, a la que se adosan, en un número variable, otros recintos de menor entidad, lo que permite suponer la existencia de emplazamientos diferenciados para el desarrollo de las numerosas actividades cotidianas desarrolladas por estas poblaciones. Muy posiblemente las cuevas estarían cerradas en parte por muros de piedra seca y, en algunos casos, el espacio interior podría haberse compartimentado por "estructuras ligeras" (elaboradas a partir de ramas y pieles) o por alineaciones de piedras.

De la Cueva de los Pilares sale otro camino que baja a través de un pequeño túnel en dirección naciente, hacia una cueva-granero denominada "de la Audiencia", a la que se llega por una estrecha "chimenea", casi imposible de localizar si no se lleva un guía experto, y más allá aun, sobre el lado oriental, existe una cantera de molinos muy interesante, pero de difícil acceso pues el camino está borrado y lleno de puntiagudas tuneras indias.

Cuevas del Jerez

El llamado almogarén de El Jerez se presenta con diversas cazoletas conectadas entre sí por pequeños canales que podrían permitir el trasvase de líquido. Como en el caso de Amurga, el Campanario o El Baladero, en el barrio de San Francisco, en Telde, este espacio se ha interpretado como lugar de culto en el que se celebrarían prácticas de tipo mágico - religioso si bien otros opinan que se trata simplemente de un modo de captar agua y canalizarla.

Cerca de estas hay una cueva con grabados pubiformes, del mismo tipo que en la Cueva de los Papeles en Cuatro Puertas o los Candiles, en Artenara.

Cuevas de Las Huesas

Otro de los enclaves arqueológicos significativos de Telde es el lugar conocido como Las Huesas, topónimo recurrente en diversas localidades de Gran Canaria y que, en la mayor parte de las ocasiones, hace referencia a la existencia de espacios destinados a prácticas funerarias.

En lo alto de la montaña se localiza una plataforma de grandes dimensiones dentro de la cual existe una amplia cueva artificial orientada al sur. La tradición habla de multitud de "momias" encontradas en este lugar, lo que hace presumir que se trata de una cueva funeraria, con la particularidad de que se ha excavado artificialmente para destinarla expresamente a sepultura, lo que no suele ser frecuente .

La cueva más amplia posee planta de tendencia rectangular y cubierta plana. En su zona frontal presenta cuatro accesos, que recuerda en gran medida a los de Cuatro Puertas, sólo que éstos están orientados en la dirección contraria, es decir, mirando al Sur. En el extremo izquierdo de la plataforma se abre una pequeña oquedad de unos 7 metros cuadrados, a la que se accede a través de unos escalones labrados en la toba. A esta gran cueva se asocian otras de menores dimensiones que muestran unas plantas de tendencia circular u oval y alacenas excavadas en sus paredes, y un muro de piedra seca que, según todas las evidencias, fue construido en "época histórica", posiblemente por los pastores que emplearon estos espacios como rediles para los animales.

El Baladero

En el mismo barrio de San Francisco de Telde se encuentra ubicado un yacimiento muy interesante: El Baladero, que comprende un yacimiento formado por una plataforma bajo la cual se sitúan varias cuevas labradas artificialmente en la roca. Una de estas cavidades, que en la actualidad ha sido ampliada, presenta tres aberturas exteriores, a modo de accesos, a una cueva de grandes dimensiones.

Uno de los rasgos más llamativos del yacimiento de El Baladero es la presencia de diversas cazoletas excavadas en la roca, a las que se asocian diversos canales. Este hecho, unido al topónimo del enclave, ha vinculado este conjunto a la celebración de prácticas propiciatorias encerrando allí animales sin agua ni comida para que con sus lamentos (balidos) atrajeran a atención de las deidades.

Las referencias etnohistóricas hacen alusión a que en momentos de carestías los canarios encerraban a parte del ganado en lugares habilitados para ello, privándoles de comida y agua. El balido de los animales ante tal circunstancia constituiría una manifestación para llamar la atención de la deidad y, de este modo, lograr su favor para subsanar los problemas que hubieran motivado la práctica de este ceremonial.

Todos estos aspectos hacen que sea muy complejo poder adscribir este conjunto arqueológico a un espacio doméstico, a un lugar sagrado o a una zona de enterramiento. No obstante, la perspectiva actual del conjunto no se ajusta a su disposición originaria, razón que lleva a ser extremadamente cautos en su interpretación.

El Calasio

Se trata de un poblado compuesto por una veintena de cuevas artificiales, en las que se reconocen al menos cuatro grupos principales. El elemento común es la complejidad que ofrecen estando prácticamente todo el poblado intercomunicado entre sí mediante accesos, pasillos, etcétera, también labrados en la roca.

Una de las cuevas destaca por su altura y amplitud; se trata seguramente de la cueva artificial más grande de Canarias, un enorme recinto que se abre a su vez en nuevas estancias y que plantea numerosos interrogantes acerca de su funcionalidad.
Asociada a estas cuevas, en las proximidades del cauce del barranco de Silva, se localiza una necrópolis en donde la mayor parte de las unidades sepulcrales destacan por la sencillez respecto a otras estructuras funerarias de Gran Canaria.

El Cendro

Cendro está localizado en la margen izquierda del Barranco de Telde y en él puede observarse un elevado número de cuevas artificiales de variadas dimensiones y formas, organizadas en diferentes niveles y comunicadas entre sí por medio de andenes y pasos también labrados en la toba volcánica.

Como en el caso de Tara, la reutilización de muchas de estas cavidades como vivienda imposibilita reconocer plenamente la morfología primitiva del poblado, si bien aún se aprecia un conjunto que debió albergar a un número muy elevado de pobladores.

Las excavaciones arqueológicas desarrolladas en este lugar en los años ochenta proporcionaron un abundante repertorio de material arqueológico (cerámica, fauna marina y terrestre, industria lítica, etc.). No obstante, el hallazgo más singular lo constituye un abundante registro de restos humanos correspondientes a individuos de muy corta edad (recién nacidos fundamentalmente), parte de los cuáles se encontraban incluidos en el interior de recipientes de cerámica. Algunos autores han identificado tales evidencias con el desarrollo de prácticas de infanticidio femenino, a las que se alude en las fuentes etnohistóricas.

El infanticidio constituye una drástica medida de control demográfica constatada en numerosas poblaciones del pasado. Aplicada normalmente en aquellos momentos de necesidad o de crisis alimentarias, permitiría mantener un cierto equilibrio entre los recursos disponibles y la población existente. El control del crecimiento demográfico entre los canarios ha de asociarse al hecho de un espacio físicamente limitado, con unos recursos alimenticios y unas estrategias productivas que soportarían un máximo poblacional. De no llevarse un control en este sentido, podría llegar a ponerse en peligro la propia supervivencia del grupo .

La Matanza

El yacimiento de la Matanza está integrado por tres grupos de cuevas artificiales comunicadas entre sí por andenes y galerías excavadas en la toba. Destaca en este conjunto la magnitud de las cavidades y la existencia de "túneles" que conectan los tres espacios del poblado.
 
El topónimo que da nombre al conjunto parece tener su origen en los enfrentamientos que tienen lugar en esta zona con ocasión de la expedición portuguesa capitaneada por Gonzalo Pérez Martel (1393), cuyos hombres "alancearon y mataron a muchos (canarios) en un valle, que oi llaman la Matanza por esta acción" (Marín de Cubas).

La Restinga-Llano de Las Brujas

Un ejemplo destacado de poblado en superficie en las proximidades del litoral es el conjunto de la Restinga-Llano de las Brujas.

El poblado de la Restinga estaba formado por, al menos, once viviendas aunque debió estar integrado por más edificaciones habitacionales, pero la reutilización de este espacio para fines diversos en épocas recientes ha desfigurado sensiblemente el aspecto original de este enclave.

A las construcciones a las que cabe atribuir una función doméstica hay que añadir otras edificaciones a las que resulta más complicado atribuir una funcionalidad específica y como en el caso de Tufia, La Restinga presenta varios túmulos funerarios asociados a los espacios domésticos.

Integrado en este mismo enclave se localiza el yacimiento arqueológico del Llano de las Brujas, formado por varias construcciones habitacionales que en algunas zonas aparecen superpuestos a otros, lo que pone de manifiesto el prolongado uso que se dio a este asentamiento, así como las obras de reacondicionamiento que los canarios efectuaron en este lugar a fin de ajustarlo a sus necesidades.

Entre los materiales recuperados en La Restinga cabe destacar un anzuelo realizado sobre concha, similar a los constatados en otros conjuntos de la Comarca (Aguadulce o Cendro), y que pone de manifiesto la importancia que debió poseer la pesca entre los canarios que habitaron en este entorno. Además, cuenta con una datación de Carbono 14 que proporcionó una fecha para el conjunto del 920 (±120) d.C.

Algunos autores los han identificado con espacios que pudieran tener un carácter colectivo, como por ejemplo tagoror, áreas para el encierro del ganado u otros fines similares.

La Sima de Jinámar

El Sitio Histórico de la Sima de Jinámar es un tubo volcánico de unos 170 metros de profundidad formado por hundimiento.

Este enclave ha servido durante siglos como lugar de ajusticiamiento, tanto para los aborígenes en épocas recientes alcanzando hasta la Guerra Civil y la posterior represión del régimen franquista, como han constatado los hallazgos de restos humanos encontrados por los espeleólogos.

Se trata de un enclave con un enorme interés histórico, presente aún en la memoria colectiva de muchos de los habitantes de Gran Canaria. En este punto se enlaza el pasado más remoto de la isla con su legado histórico más reciente, constituyéndose así en un referente a través de los siglos. Las primeras referencias a este enclave se encuentran recogidas en Las Crónicas de la Conquista y en relatos posteriores, asociadas a un episodio sucedido en este lugar en el siglo XIV y en relación con el proceso de redescubrimiento del Archipiélago y de la conquista y colonización de estos territorios. Según han recogido diversos autores , será en torno a 1393 cuando los aborígenes arrojan a la Sima a un grupo de 13 frailes franciscanos mallorquines que convivían con ellos en la Isla. Al parecer, los canarios tomaron esta decisión a raíz de las continuas agresiones que sufría la isla por parte de navegantes europeos.

Pero el pasado prehispánico, y los acontecimientos descritos no constituyen el único elemento que confiere valor histórico y patrimonial a este lugar. Efectivamente la Sima de Jinámar ha protagonizado también una de las páginas más negras de la Historia reciente de Canarias, hasta el punto de ser aún un lugar de nefasta memoria para muchos canarios. Efectivamente este lugar sirvió como lugar para el asesinato sin juicio durante la represión que sigue a la sublevación militar del 18 de julio de 1936, contra dirigentes sindicales y afiliados de las organizaciones populares republicanas. A pesar de los desmentidos, los espeleólogos han podido documentar en el interior de este siniestro lugar tanto huesos humanos y cráneos con evidentes impactos de bala, como restos de los proyectiles empleados contra sus víctimas.

Los Corrales - Cuevas del Gato

En el curso superior del Barranco de las Goteras, a unos 700 metros de altitud, en un cerro divisorio entre Santa Brígida y Telde, se encuentra un pequeño poblado de cuevas llamado Los Corrales y también Cuevas del Gato. Se trata de dos o tres grupos de cuevas agrandadas utilizadas como viviendas. El grupo se abre hacia el sur, recibiendo así el sol y accediendo a la mejor panorámica sobre el barranco de las Goteras.

En el grupo superior pueden apreciarse dos grandes estancias, reaprovechadas para guardar ganado, y al fondo de las mismas varias con cazoletas y canalillos. Al otro lado de la ladera, mirando hacia Santa Brígida, se halla una curiosa cueva-aljibe acondicionada para recibir y almacenar el agua que escurre de los riscos superiores.

Estas cuevas fueron utilizadas hasta hace poco como corrales de ganado, y de ahí su topónimo, vinculándose también a las tradiciones de la trashumancia pastoril. Así, los pastores de Jinámar y Marzagán que en primavera subían con sus rebaños en busca de pastos nuevos, hacían aquí la primera noche del camino hasta la cumbre.

Necrópolis del Gallego

La Necrópolis del Gallego, cerca del Barranco de Telde, es una agrupación muy significativa de espacios sepulcrales en túmulos y cistas, para cuya construcción los canarios aprovecharon las piedras del entorno.
 
Se trata de un enclave que responde a unas características similares a las observadas en otros conjuntos de esta naturaleza como el del Malpaís de Agaete, demostrándose en este sentido, la existencia de unas respuestas culturales semejantes, en este caso vinculadas al mundo de la muerte, ante los aspectos condicionantes impuestos por el entorno natural de Gran Canaria.

La necrópolis, en la que aún pueden observarse numerosas construcciones funerarias, está conformada por túmulos sencillos elaborados mediante la superposición de las mismas piedras que forman el malpaís. Normalmente presentan una planta circular o elíptica, mostrando dimensiones, desiguales según el caso, que oscilan entre los dos y los cuatro metros. Algunos de estos edificios sepulcrales se encuentran rodeados por un anillo de piedras cuya altura no suele superar el medio metro. Este elemento constructivo, que a veces constituye una solución arquitectónica para salvar el desnivel del suelo, ha sido interpretado en ocasiones como un elemento mágico "de protección" que definiría el recinto sepulcral y protegería de la posible influencia negativa de los espíritus de los fallecidos.

Los túmulos cubren, en la mayor parte de los casos, las cistas. Estos espacios en los que se ubicarían los restos humanos están elaborados en piedras seleccionadas del entorno, formando auténticos "cajones pétreos". El cadáver se ubicaría sobre una camada de piedras de pequeñas dimensiones, a modo de yacija, evitándose de este modo el contacto del cuerpo con el suelo. La cista sería luego cubierta con piedras de mayores dimensiones traídas expresamente de otras zonas.

Poblado de Tara

En las proximidades de la ciudad de Telde, se localizan dos de los núcleos de población prehispánica más importantes de esta zona de Gran Canaria: Tara y Cendro.

La cantidad y tamaño de las cuevas, hacen de este conjunto un yacimiento singular en el que aún se puede observar la existencia de grandes cuevas artificiales que muestran diversas estancias adosadas a un espacio principal, así como pequeñas alacenas labradas en sus paredes.

Este conjunto ha proporcionado, además, abundantes evidencias materiales de los útiles de que se valieron los canarios en sus quehaceres cotidianos, hasta el punto de que se ha llegado a identificar este lugar con un centro alfarero aborigen.
Tara conserva algunas de las cuevas artificiales más importantes de toda Gran Canaria, entre la que merece destacarse la llamada "Cueva del Faycan".

Tufia

Quizá uno de los yacimientos más conocido y visitado de la isla sea el emplazamiento de Tufia, ubicado en una pequeña península que se adentra en el mar, delimitada al norte por la Playa de Aguadulce y al sur por la Playa de Tufia.

El yacimiento arqueológico está formado por un conjunto de cuevas que se abren sobre el mar y diversas construcciones, entre las que sobresalen estructuras habitacionales (casas de piedra) concentradas en dos núcleos separados entre sí; otras edificaciones a las que resulta difícil atribuir una funcionalidad específica y diversos túmulos funerarios. Este conjunto está rodeado de una playa a otra por una muralla.

La parte visitable, se encuentra ubicada en lo alto del promontorio, y se divide en dos grupos. El núcleo sur corresponde a un grupo compuesto por cuatro recintos habitacionales que presentan una morfología circular en el exterior, y plantas elípticas en tres de los casos, siendo la cuarta cuadrangular. El otro grupo de casas, situado en el sector norte del conjunto, conserva otras viviendas con características similares a las anteriormente descritas, presentando uno de estos recintos planta cruciforme.

Muy cerca de estas estructuras se encuentra una gran construcción cuadrangular, con esquinas redondeadas, que exhibe una gran perfección arquitectónica. A ésta se le han atribuido diversas funcionalidades, tales como "tagoror" o plaza para reuniones, recinto para el ganado, etc. Muy cerca, hacia el norte, pueden observarse dos túmulos funerarios. Además de las construcciones descritas, un elemento característico de Tufia es la existencia de muros, unos que delimitan el exterior del conjunto y otros que dividen su espacio interior.

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