Santa Lucía de Tirajana - Arquitectura

El patrimonio arquitectónico del casco urbano de Santa Lucía se agrupa especialmente en torno a tres calles con edificios de los siglos XVIII y XIX  así como en los aledaños de la iglesia parroquial, aunque también se encuentran interesantes construcciones tradicionales en los pagos.

EL CENTRO HISTÓRICO

La iglesia de Santa Lucía

La iglesia de Santa Lucía, frente a la plaza homónima, es el monumento más destacado del centro histórico. La actual edificación se levantó en un solar que ofreció el ayuntamiento en 1889, comenzando las obras en 1905 según los planos de Laureano Arroyo y Velasco, arquitecto del Obispado. Aunque bendecida en 1916, se terminó a finales de los años cincuenta. De planta basilical de tres naves, conserva en su capilla mayor pinturas de Jesús Arencibia.

Las naves de la iglesia son abovedadas de medio cañón y están separadas por columnas de orden toscano y arquerías con cúpula sobre el crucero y lucernario. La fachada es de dos plantas y tres paños separados por pilastras; en la planta baja abren tres puertas a cada nave, recortándose la central en un paño de cantería con frontón, y en la planta alta sus correspondientes ventanas, todas con dintel de medio punto y molduras de cantería azul. En cada paño se dibuja el perfil de la bóveda correspondiente con cantería y se remata con un frontón triangular de envés dentado. Sobre el central se eleva una espadaña en cantería de dos huecos, mientras que las gruesas pilastras coronan en pináculos con bolas. 

Calle Leopoldo Matos

Tres construcciones tradicionales llaman la atención en la calle Leopoldo Matos, las edificaciones de los números 10 –una casa terrera-, 5 y 24, ambas de planta alta y las tres con patio trasero.

La vivienda del número 10 presenta crujía con cubierta a cuatro aguas, alero paralelo a la calle y huecos de disposición irregular recercados en cantería. Las de los números 5 y 24  también presentan cubierta a cuatro aguas, figurando un balcón con antepecho de hierro.

Calle Baldomero Argente

Lo que antaño fuera un viejo camino real  es hoy una de las calles del casco histórico de Santa Lucía en la que se encuentran varios ejemplos de edificaciones de arquitectura tradicional de las islas, entre ellos las viviendas de los números 6, 8 y 10.

Las edificaciones de los números 6, 8 y 10 tienen crujías en fachada de cubierta a dos aguas y patios interiores. La casa del siglo XVIII, en los números 12 y 14, es de dos alturas y cubierta a cuatro aguas, en la que resalta su acceso por un portón a la planta alta, bajo tejado sobre pies derechos, al que se llega por escalones de cantería. En el lado de los números impares destacan varias casas entre ellas la número 19, la edificación más importante de la calle, con cuatro volúmenes de una crujía de paredes de sillares y mampuestos, cubiertos a dos y cuatro aguas, situados en torno a un patio central abierto.

El callejón Vélez

El callejón Vélez tiene un intrincado trazado de por sí ya interesante.  En él destacan varias edificaciones, entre ellas la del número 5, de dos plantas; las de los números 23 y 25, en el encuentro del callejón con la calle Leopoldo Matos  o la del número 27.

En el número 5 se levantan unas crujías de dos plantas dispuestas en "L" para definir un patio hacia el que abre una galería. La fachada muestra un hastial ciego y la tapia en la que abre el portón de acceso.

En esta calle se ubica también una casa de una y dos alturas de volúmenes perpendiculares a la misma, con cubiertas a dos aguas y una galería intermedia, destacando en el hastial más alto el hueco de acceso y sobre este un balcón con tejado sobre soportes esquineros. También en el número 27 (número 2 al callejón) hay un largo volumen de una sola crujía de una y dos alturas con cubierta a dos aguas y patios irregulares. Los muros en estas arquitecturas son de mampuestos en tapial y sillares, sosteniendo las armaduras de cubierta de parhilera. 

 

LOS PAGOS DEL MUNICIPIO

Casa Herederos de doña Felipa

En el pago de El Parralillo, en la calle Tajinaste, se levanta una de las mejores casas de finca del entorno, la Casa Herederos de doña Felipa, posiblemente de mediados del siglo XIX, un cuerpo de habitación principal de dos plantas y otros volúmenes menores de servicio, almacén, etcétera, que definen un patio interior.

En la planta alta hay una galería cubierta con tejados, sobre pies derechos de madera, cerrada por una celosía de tablillas dispuestas en diagonal que dejan algunos huecos apuntados. La casa tiene pocos huecos en los muros, disponiéndose por exclusivos motivos funcionales. 

La Montañeta

Las casas de la Montañeta  son de construcción tradicional. En la calle Juan del Río Ayala, a la entrada del barrio, son de destacar dos viviendas de planta alta, de interesante arquitectura y posiblemente de la segunda mitad del siglo XIX: los números 4 y 8.

Las edificaciones de La Montañeta presentan muros de mampuestos y sillares labrados, carpinterías de madera y armaduras de cubierta de parhilera, apreciándose la presencia de aleros de teja y portones, con disposición irregular de huecos.

El numero 4 de la calle Juan del Río Ayala consta de una crujía de dos alturas con planta en "L" y cubierta a cuatro aguas. Su fachada presenta una simetría de huecos (3+3) con balcones de antepecho de hierro forjado y una cornisa de cantería como cierre de la composición. El número 8 de la misma calle presenta un volumen entre medianeras de dos alturas, con cubierta a cuatro aguas. En este caso, de construcción más tradicional, tiene una fachada de huecos irregularmente dispuestos, con un alero de tejas como coronación.

PALMERAL DE SANTA LUCÍA

La Sorrueda

En el interior de uno de los palmerales más bellos de la isla, y junto a la presa del mismo nombre, que recoge las aguas del barranco de Santa Lucía, hay dos pequeños núcleos conocidos como La Sorrueda Baja y La Sorrueda Alta con casas construidas a mediados del siglo XIX. La arquitectura tradicional marca la personalidad de ambos conjuntos, compacto en el barrio Alto y de agrupación dispersa y sobre bancales en el Bajo.

Las casas están construidas según tipos de planta en "L" o "I". Los muros son de tapial, con mampuestos a la vista, y tienen cubiertas inclinadas de tejas sobre armaduras de parhilera. Muchas tienen soportales. Los huecos tienen carácter puramente funcional y se sitúan donde hacen falta, sin adoptar composición alguna. Destaca una casa terrera formada por un volumen cubierto a cuatro aguas, que tiene un porche apoyado sobre pies derechos, así como unas casas de finca (en la calle La Sorrueda número 11) con crujías de una altura y a dos y cuatro aguas, en este caso en torno a un patio, con porches y aleros de tejas. Tiene elementos constructivos más nobles, como puede ser la presencia de sillares, o de ochavos en las armaduras de cubierta.