Mogán - Etnografía

Mogán cuenta con numerosos ejemplos de bienes etnográficos, destacando de su patrimonio etnográfico los molinos y entre ellos el Molino Quemado.

El Pinar, los Hornos de Brea

La Montaña de Los Hornos-Linagua y los pinares de Ojeda, Lina y Pajonales están ubicados dentro de la Reserva Natural Integral de Linagua, comprendida entre La Aldea, Mogán, y Tejeda. Dispone de Aula de Naturaleza situada en la antigua Casa Forestal de Ojeda y diferentes itinerarios por los antiguos caminos de herradura que cruzaban este pinar de poniente a naciente como las bajadas a Tasarte (El Paso) y Veneguera (Los Azulejos). Destacan como bienes etnográficos varias hoyas carboneras, refugios de leñadores y carboneros, un horno de tejas (en la vertiente del Cañadón de Tasarte) secaderos de piñas y, sobre todo, varios hornos de brea.

La brea obtenida de la quema y destilación de la madera resinosa del pino canario, conocida también por la pez, era una industria artesanal importante que, desde los primeros siglos de la Colonización, alcanzó cierta relevancia en nuestros pinares. Servía, aparte de producto medicinal, como betún impermeabilizante en la fabricación de barcos de madera, operación conocida por calafateo, tanto para la carpintería de ribera insular como para el comercio de exportación.

Se destilaba quemando la tea de los pinos en unos hornos especiales, que se encuentran esparcidos por las laderas de la montaña de Linagua, de Los Hornos y Tauro, casi todos en la jurisdicción de Mogán. Son construcciones de piedra con estructura troncocilíndrica, en dos unidades comunicadas a través de un canal o tobera. La primera estructura es el horno propiamente dicho y la segunda el vaso receptor situado en un plano inferior hacia donde se deslizaba por un conducto la brea destilada

Molino quemado

El Molino Quemado de Mogán está ubicado en la carretera general, a unos pocos metros del casco principal de la población, en dirección a Playa de Mogán. Es, probablemente, el de mayor dimensión de los molinos de viento construidos en Gran Canaria y está incoado Bien de Interés Cultural (BIC).

Fue construido a mediados del siglo XIX por José Antonio Marrero, padre del latifundista Marcelino Marrero, el Virrey de Mogán, quien lo heredó. Se le conoce popularmente como el Molino Quemado porque entre finales del XIX y principios del XX, fue incendiado y destruida por completo su maquinaria, en una acción de venganza llevada a cabo por un vecino de La Aldea, Pedro Luisa, hecho que aún se mantiene vivo en la tradición oral.

En este valle llegaron a moler, en épocas distintas, 4 molinos de viento de modelos distintos. Este es de modelo de torre troncocónica fija, en dos plantas, con su techumbre y sistema de captación-trasmisión móvil a través de la acción manual con una gran pértiga incrustada en su caperuza.

A pocos metros de este molino se hallaba una molina de pivote similar a las instaladas en La Aldea, Tasarte, Veneguera y El Cercado.

En 1998 fue rehabilitado con un ligero aumento de la altura y la instalación de una maquinaria nueva (el incendio destrozó en su momento todo el artilugio). Pero se instaló un mecanismo de molienda diferente al original, según el modelo de Lanzarote cuyo rotor, coronas y demás mecanismos, incluida la caperuza, pivotan conjuntamente por acción manual hacia la dirección del viento. El molino es visitable y muele en ocasiones.


Imágenes

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