Lenguajes

Gran Canaria concentra todos los lenguajes arquitectónicos que se suceden en las metrópolis europeas, desde el momento de la conquista hasta el siglo XX, desde el gótico al racionalismo. Esta arquitectura de los estilos se plasma especialmente en la arquitectura religiosa y en particular en la Catedral de Las Palmas, único edificio de Canarias que constituye un compendio de cinco siglos de estilos, del gótico al eclecticismo. La fusión cultural aparece ya desde el primer estilo traído por los conquistadores, un gótico que une elementos del estilo Reyes Católicos y del manuelino portugués. Se usaron soluciones mudéjares y casi con un siglo de retraso, triunfa el barroco, estilo del que son ejemplos la Iglesia de los Jesuitas en Las Palmas y la Basílica del Pino en Teror, así como los retablos de San Juan de Telde o los de Santo Domingo y San Telmo de Las Palmas.

En la arquitectura doméstica también se produce una mezcla, encontrándose desde edificios de tradición castellana y origen romano hasta las denominadas casa-cubo de tradición mediterránea con patios más estrechos y cubiertas de azotea, al tiempo que se difunden especialmente dos grandes tipos, las casas terreras de una planta y las altas de dos pisos.

Una alternativa para las clases más humildes fueron las corralas, la vivienda de una sola planta de reducidas dimensiones y la casa-cueva que se extienden por toda la geografía insular. El tipo de vivienda troglodita permanecerá en pleno uso entre la población de la isla –en ellas vivía más del 10% del vecindario insular- hasta bien entrado el siglo XX. Hoy día podemos considerarla como uno de los valores patrimoniales más singulares de Gran Canaria.

De la arquitectura militar destacan las fortalezas de torres cuadradas (Agaete, Gando) siendo la más importante el Castillo de la Luz que defendía la zona de ataques como los de Drake o Van der Does.

Debido a la evidente influencia de las coyunturas económicas, las transformaciones de su sociedad y los lazos de dependencia del exterior, todos ellos factores capaces de explicar la lenta incorporación o, incluso, cierto rechazo de los distintos estilos históricos. Hoy día debe entenderse esta tardanza y desfase como una característica específica de la cultura insular como lo es asimismo el mantenimiento de elementos estilísticos durante siglos o la escasa presencia de algunas corrientes.

Durante casi todo el siglo XVII se mantienen diseños y fórmulas de un manierismo tardío o protobarroco. Es también la época en que se desarrolla la arquitectura de los grandes conventos, sobre todo en Las Palmas, pero también en Telde o Gáldar.

Esta arquitectura de los estilos también se manifiesta en las construcciones oficiales (Obispado, Casa Consistorial, Casa Regental, Inquisición, Gobierno Militar…) y en las viviendas de las familias más poderosas, y así encontramos fachadas góticas, renacentistas, manieristas, barrocas, neoclásicas, románticas, eclécticas, modernistas, historicistas, neocanarias y racionalistas. Por el contrario, las ermitas, como es habitual, son pequeños y sobrios edificios alejados de las modas y más próximos a las arquitecturas populares, aunque excepcionalmente algunas ven mediatizados sus planos por influencias externas caso de las ermitas del Espíritu Santo o de San Telmo de Las Palmas.


Imágenes

Foto Foto Foto Foto Foto


Vídeos
Vídeo