Ingenio - Etnografía

Las construcciones hidráulicas de Guayadeque conforman una parte del patrimonio etnográfico de Ingenio, en el que destacan igualmente los oficios tradicionales, especialmente los calados. Guayadeque conserva, además, debido a su aislamiento, un habla peculiar, cadenciosa.

Recorrido etnográfico I

El casco histórico de la Villa de Ingenio, antiguo centro azucarero, es uno de los entornos urbanos antiguos más interesantes de Gran Canaria. Se pueden establecer varios recorridos por el centro histórico, a través de sus estrechas calles, pintadas de cromatismos cálidos. Un itinerario etnográfico importante es el de la Acequia Real y los molinos harineros de agua.

El recorrido puede iniciarse en la calle Antonia Sebastiana Espino Sánchez con la visita a la Casa del Reloj de la Heredad de la Acequia Real de Aguatona, para continuar con el curso de las aguas paralelamente a la calle Chantre Espino y, a continuación, en fuerte pendiente, bajar hasta el barranco, en el Parque Néstor Álamo. En este trayecto, de poco más de un centenar de metros encontramos, en primer lugar, unos lavaderos y luego, cuatro molinos de agua y una casa de cantonera. Los primeros, de arriba hacia abajo son: el Molino de La Ladera y el Molino de La Rueda, frente al cual se halla una casa de cantonera desde donde se distribuyen las aguas de la Heredad hacia varios puntos. Aquí, la acequia bajaba en fuerte pendiente por lo que, el siguiente, El Molino de Ceferinito, no necesitaba cubo y desalojaba el caudal inmediatamente dentro del cubo del último, el Molino de Antoñico Bordón, actualmente restaurado y cuya bóveda, rueda y mecanismos de transmisión, se observan desde el camino. Abajo, en el Parque Néstor Álamo, destaca la emblemática y centenaria Palma de Paquesito y desde donde ascendemos hacia la otra banda del barranco, por el callejón de la Cruz de La Torre, hasta el histórico caserío de El Sequero. En este barrio podemos descubrir nuevos encantos de la arquitectura tradicional y otros bienes etnográficos como las dos panaderías artesanales de Lina, El Puente y alguno de los singulares aljibes de bóveda que están repartidas por este municipio. Además, la Villa de Ingenio destaca por su gran tradición artesanal. En su centro histórico se encuadran el Taller-Museo de Arte Popular, que desarrolla actividades de cerámica y exposiciones de artesanías de la Isla, y el Centro de Artesanía, donde se hacen trabajos de calados, bordados y tejidos con telares, junto a actividades didácticas para mantener esta tradición artesanal.

Guayadeque

El Barranco de Guayadeque, en la frontera entre Ingeno y Agüimes y protegido, en su curso medio y alto, como Monumento Natural, conserva unos 154 bienes etnográficos catalogados, a los que se suman los valores arqueológicos el hábitat troglodita que constituye uno de los ejemplos de asentamiento en cuevas mejor conservado de Gran Canaria.

Galerías, minas y molinos de agua ya abandonados, se suman a este patrimonio en el que se cuentan sesenta fuentes y manantiales que aportaban casi toda el agua para los cultivos de caña dulce, ingenios y molinos de agua sobre el que se estructuró una peculiar infraestructura hidráulica gestionada por la Mancomunidad de Aguas de Ingenio-Agüimes.

El Barranco de Guayadeque presenta un perfil transversal en «V» y ocupa un espacio de 20 kilómetros cuadrados, con una longitud de 16 kilómetros. La protección como Monumento Natural afecta a una superficie de 725 hectáreas.

Sus fuentes y manantiales aportaban casi toda el agua para los cultivos, los molinos del Señorío Episcopal y los cultivos alternativos, ya en época posterior, de las tierras desvinculadas de Ingenio y Agüimes. Como consecuencia de ello hoy nos encontramos con una peculiar infraestructura hidráulica gestionada por la Mancomunidad de Aguas de Ingenio-Agüimes integrada, a su vez, por la Heredad de la Acequia Real de Aguatona (Ingenio), la Heredad de Santa María y la Heredad de Los Parrales (Agüimes).

Sus aguas hoy se captan del subsuelo a través de dos profundas galerías y de una mina de agua en su curso medio. La galería de abajo o de Cuevas Muchas, de 2 kilómetros de profundidad, lleva una campana de ventilación, solución técnica única en Canarias, en este tipo de obra hidráulica.

El reparto del agua entre las tres heredades es complejo: el 75 % corresponde a la Heredad de la Acequia Real de Aguatona del pueblo de Ingenio y el 25 % restante es para las dos heredades de Agüimes, con la particularidad del antiguo derecho preexistente, el Hilo del Pueblo, el agua que se extrae por un pequeño orificio que está en la canalización antes de la caja reparto y que corresponde al municipio de la villa de Agüimes.

Oficios tradicionales, los calados

Fue a finales del siglo XIX cuando las casas comerciales inglesas organizaron esta artesanía de acuerdo con el modelo maderiense, exportando la producción al mercado europeo y la convirtieron en una pequeña industria de ámbito doméstico, desarrollada exclusivamente por mujeres.

El calado presenta modelos diferentes en estructura y en nombres, dependiendo de cada zona (en hebra, galleta, malla…) y se emplea en diferentes piezas de la vestimenta tradicional, así como en manteles y paños, juegos de cama, etcétera.

Se trabaja sobre tela de hilo o de batista y se emplea hilo de algodón para crear los diversos motivos calados.

Los pasos que se siguen en su elaboración se inician con el marcado de los dibujos de la tela. Le sigue el presillar los bordes de lo marcado para después deshilar. La tela marcada y deshilada se coloca en el telar y se inicia el proceso de calado, que es el trabajo principal y mediante el cual se dan las formas artísticas. Una vez concluido hay que lavar la tela, se recortan los bordes y finalmente se plancha.

Los pueblos con más arraigo en calados son Ingenio y Agüimes aunque también Gáldar, Moya y San Bartolomé de Tirajana, entre otros, mantienen esta tradición. Actualmente se imparten en Gran Canaria clases diarias de calado en cuatro escuelas taller regidas por la FEDAC: Ingenio, Tunte, Moya y Gáldar.