Gran Canaria Patrimonio

La historia de Gran Canaria es una historia multicultural, de intercambio, encuentros y desencuentros de distintos pueblos. Junto al  legado heredado de los antiguos canarios, que da cuenta de unos rasgos culturales complejos y diversificados, se unen otras  expresiones procedentes de distintas culturas que han conformado un acervo mestizo al ser asumidas y transformadas por el carácter isleño.

La Isla de Gran Canaria destaca especialmente por su rico y variado patrimonio arqueológico, del que podemos destacar distintas manifestaciones asociadas a su habitat , ritos, economía… Poblados trogloditas excavados en altos riscos,  necrópolis tumulares o  aldeas de carácter protourbano testimonian ese universo cultural. Mención especial merecen los grabados y pinturas  rupestres.


El patrimonio arquitectónico, por su parte, no solo está formado por edificios aislados de valor excepcional sino por los conjuntos y barrios antiguos de ciudades y pueblos como Vegueta en la capital grancananaria o los  magníficos ejemplos de arquitectura doméstica y religiosa de Aguimes, Telde, Arucas, Guía, Agaete y Teror, entre otros. Pero tampoco podemos olvidar las Casas Cuevas que forman importantes poblados trogloditas en municipios como Artenara, Gáldar, Guía y  Agaete.
 
Los oficios y las tradiciones cívicas y religiosas constituyen los valores más  interesantes del patrimonio etnográfico.En cuanto al patrimonio artístico mueble de Gran Canaria, habría que recordar que hasta el siglo XVII gran parte procedía de talleres foráneos, especialmente de Andalucía, Flandes y Génova. Ciudades con las que los canarios mantenían relaciones comerciales. El tríptico flamenco de las Nieves en Agaete o el retablo gótico de la Basílica Menor de San Juan de Telde  son prueba de ello.  Aun así cabe destacar la figura indiscutible del escultor guiense José Lujan Pérez.

Las ideas ilustradas y neoclásicas, el modernismo o el racionalismo también han tenido eco y dejado huella en el patrimonio artístico mueble , que vivió en el segundo tercio del siglo XX un momento de pleno auge con un evidente predominio en la arquitectura del racionalismo y del simbolismo en pintura –sus máximos exponentes fueron los hermanos Miguel y Néstor Martín Fernández de la Torre-.

Desde entonces, los discípulos de la Escuela Luján Pérez, cuyo rasgo principal fue su gusto por el indigenismo enlazan con las vanguardias de los 60, o los movimientos contemporáneos a través de la obra de nombres tan significativos para la isla como Jorge Oramas, Antonio Padrón, Felo Monzón, Manolo Millares, Tony Gallardo o Martín Chirino.