Gáldar - Arqueología

El patrimonio histórico de Gáldar ofrece un variado legado. Posiblemente su mayor singularidad radica en ser la única ciudad canaria que conserva estructuras antiguas en el mismo centro urbano, ya que en el parque arqueológico de la Cueva Pintada se contabilizan algo más de medio centenar de construcciones prehispánicas con muestras de diferentes técnicas constructivas, incluyendo el propio recinto de la cámara excavada y sus famosas pinturas. Anexo está el Museo Arqueológico con piezas originales del yacimiento.

Barranco del Agujero

De igual manera que las laderas de la montaña y la vega interior, la zona de la costa de la antigua Agáldar presenta una intensa utilización por los aborígenes. Algunos poblados, como el del Agujero y Mugaretes del Clavo y sobre todo la singular Necrópolis de la Guancha, forman parte de este espacio.

La playa del Agujero conserva los restos de uno de los más importantes poblados en superficie de los primitivos habitantes de Gran Canaria, cuya extensión original ocuparía una superficie notablemente mayor a la hoy conservada. En la actualidad, el poblado de la costa de Gáldar se localiza formando varios grupos. El primero de ellos junto a la Playa de Bocabarranco, un segundo, el Poblado del Agujero, que queda dividido por la carretera de acceso a la playa desde Gáldar, muy próximo al anterior y por último La Guancha, un conjunto delimitado por los barranquillos de El Agujero y La Arenilla.

Las estructuras están protegidas por una valla, pero puede accederse acogiéndose al programa de visitas del Servicio de Patrimonio Histórico .

En la Guancha, además de casas, se aprecian numerosas construcciones funerarias de carácter tumular. A estas edificaciones se asocian otras estructuras de piedra, con muros y gradas.

En este conjunto se localiza un área de necrópolis en la que se conservan algunos de los túmulos funerarios más relevantes de toda Gran Canaria. El mayor de estos monumentos funerarios es el conocido como Túmulo de La Guancha. Se trata de una gran construcción de piedra seca de tendencia circular, con una evidente ordenación jerárquica del espacio a partir de anillos concéntricos y muros radiales en relación con el enterramiento principal. Mediante este procedimiento, se definen diversas áreas de sepultura, hasta un número de 42, en el que se irían ubicando cada una de las inhumaciones. Estos grandes túmulos colectivos han sido interpretados como panteones familiares en los que se daba sepultura a los miembros de la casta dirigente de la sociedad prehistórica de Gran Canaria.

Mugaretes

Este yacimiento se localiza a escasos dos kilómetros del conjunto de El Agujero y sólo puede visitarse previa petición al Servicio de Patrimonio Histórico.

El elemento más singular del conjunto de Los Mugaretes del Clavo es una edificación de grandes dimensiones, conformada por muros de piedra seca, gradas y un muro que debió delimitar, total o parcialmente, el perímetro de esta construcción. Según la tradición, correspondería a un lugar donde "administraban justicia y celebraban juegos y asambleas los canarios prehispánicos".

Junto a esta construcción se identifican restos de viviendas que, con similares técnicas constructivas, constituyen buenos ejemplos de enclaves domésticos (en 1987 se contabilizaron en este lugar seis construcciones domésticas y una funeraria).

Muy cerca del anterior conjunto encontramos una cueva denominada la cueva pintada de la Furnia, integrada en un conjunto de cuevas artificiales de habitación sitas prácticamente en la línea de costa.

A la izquierda de la entrada existe una pequeña cavidad que, interpretada como silo, muestra aún el acondicionamiento artificial para su cierre. En el suelo se abren una quincena de cazoletas y dos canalillos.

La reutilización de este espacio hasta fechas recientes llevó a la Administración a cerrar la cueva debido al pésimo estado de conservación. Otro de los aspectos que singularizan esta cueva artificial es la presencia en el suelo de la misma de una veintena de cazoletas de unos 20 centímetros de profundidad.

Las cuevas de Facaracas

Una muestra evidente de la importancia política de la Vega de Gáldar durante la Prehistoria de Canarias lo constituyen los barrios que se levantaban en los alrededores de la capital galdense. El topónimo aborigen Facaraca designa a un conjunto de grandes cuevas vinculadas entre sí.

La tradición sitúa aquí la vivienda de Gumidafe, consorte de la reina Attidamana (según Torriani) o Andamana (según Viera), y míticos fundadores del linaje de los Guanartemes. No obstante, su interés histórico estriba en el hecho de que aquí se convocaba el Sabor, especie de Consejo, que reunía a los guayres o jefes de las distintas tribus o cantones de la isla, junto con la jefatura máxima, el Guanarteme o Guadarteme.

La Cueva Pintada

El Poblado de La Cueva Pintada es uno de los yacimientos más importantes de todo el Archipiélago canario, no sólo por sus dimensiones e interés científico, sino por albergar uno de los más singulares ejemplos del arte aborigen canario: la Cueva Pintada.

Se halla situado dentro de la ciudad de Gáldar, por lo que el acceso debe hacerse por la calle Bentejuí de la propia villa, muy cerca de la plaza de Santiago.

Dentro del conjunto troglodita destaca especialmente la cueva que da nombre a todo el grupo, La Cueva Pintada, descubierta en 1873 a raíz de unos trabajos agrícolas. Esta presenta una "decoración" a partir de pinturas en rojo y blanco, sobre fondo negro con motivos exclusivamente geométricos.

El poblado está integrado por un grupo de cuevas artificiales junto a casi medio centenar de construcciones de superficie (casas de piedra) junto con espacios domésticos situados al aire libre. Estas agrupaciones, según varios autores, han merecido el calificativo de protourbanas, dada la complejidad estructural y organizativa que muestran. Dentro del conjunto troglodita destaca especialmente la cueva que da nombre a todo el conjunto, descubierta en 1873 a raíz de unos trabajos agrícolas. La Cueva Pintada presenta una "decoración" a partir de pinturas en rojo y blanco, sobre fondo negro. Los motivos representados son exclusivamente geométricos, entre los que destacan los círculos concéntricos, triángulos enfrentados por su base, líneas quebradas y horizontales, etc.

Las interpretaciones dadas a este espacio son muy dispares (cueva funeraria, lugar sagrado, vivienda, etc.), lo que viene propiciado por la escasez de datos arqueológicos, ya que el interior de la cueva fue arrasado al descubrirse.

Enterradas a varios metros de profundidad bajo los bancales de plataneras, las excavaciones sistemáticas desarrolladas desde finales de los años ochenta han exhumado numerosas estructuras habitacionales en piedra seca, de diversa tipología. Las plantas más frecuentes siguen la tónica descrita para otros yacimientos: presencia de una planta cuadrangular principal a la que se adosan otras estancias, una o dos, normalmente, de dimensiones más reducidas. Uno de los rasgos más singulares del poblado lo constituyen las técnicas constructivas documentadas casi con exclusividad en las casas de este enclave. Por ejemplo, hay recintos cuyas paredes están formadas casi íntegramente por cantos de basalto, a las que se añaden otros elaborados a partir de sillares labrados.

Algunas de estas paredes muestran en su interior enjalbegados de almagre, así como enlucidos en los que se aprecian restos de pinturas. También se han encontrado áreas al aire libre interpretadas como cocinas colectivas, que muestran en el suelo evidencias directas de fuegos, así como gran cantidad de fragmentos de cerámicas, algunas de ellas prácticamente completas.

En las excavaciones de este yacimiento se han recogido una ingente cantidad de materiales. Así el repertorio de recipientes cerámicos, por ejemplo, es sumamente elevado, como también lo es el conjunto de "pintaderas" o "ídolos" de diversa tipología recuperados en este entorno. Del mismo modo, los trabajos arqueológicos han puesto al descubierto numerosas semillas (trigo y cebada), molinos, etc. Entre el registro carpológico destacan, además, los restos de dátiles que, por primera vez, demuestran la recolección de estos frutos por los canarios.

Poblado de Botija

Otro espacio arqueológico significativo en la comarca lo constituye el yacimiento de Botija, que ocupa un lugar privilegiado en la costa de Gáldar. El yacimiento de los Llanos de Botija está integrado por diversas construcciones de piedra seca cuyos muros aún conservan una parte significativa de su altura originaria. Se han identificado en este lugar un mínimo de cuatro construcciones de carácter doméstico y otra a la que se le ha asignado, por comparación tipológica, la funcionalidad de "tagoror" (espacio para celebrar consejos o reuniones).

Existe, del mismo modo, un muro de grandes piedras que se prolonga hasta el barranquillo cercano. Como en otros casos, a los ambientes domésticos se asocian estructuras funerarias.

BICS Relacionados

Botija
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Zona Arqueológica
Real Decreto 3557/1983, de 21 de Diciembre 1983. B.O.E. núm. 58, de 8/3/84.

Cuevas del patronato o Facaracas
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Zona Arqueológica
Orden de 2 de Julio de 1993. B.O.C. núm. 92, de 16/7/93.

La Cueva Pintada
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Zona Arqueológica
Decreto 1434/1972, de 25 Mayo 1972. B.O.E. núm.136, de 7/6/72.,

La Guancha, El Agujero
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Decreto de 9 Diciembre de 1949. B.O.E. de 21/12/1949