Del 21 al 23 de enero se abre la inscripción para asistir a las cuatro visitas guiadas gratuitas previstas al emblemático e histórico espacio escénico de la capital

El emblemático teatro Pérez Galdós será el próximo destino escogido por el programa de visitas guiadas dedicadas a explicar a la ciudadanía los atributos y valores de los bienes que en la isla gozan de la máxima protección patrimonial, los denominados BIC (Bienes de Interés Cultural).

Organizada por la unidad de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario, las cuatro citas previstas al citado espacio escénico se celebrarán los días 26 y 31 de enero y 2 y 7 de febrero, con carácter gratuito, permaneciendo abierto el plazo de inscripción desde el lunes, día 21 hasta el 23 de enero. Las plazas ofrecidas en cada una de las visitas son 30. La actividad cuenta con la colaboración del ayuntamiento capitalino y de la Fundación Canaria Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria.

Los interesados pueden solicitar información o cumplimentar su inscripción a través de la web de gestión de visitas guiadas de la Unidad de Patrimonio Histórico http://visitas.grancanariapatrimonio.com o de manera presencial, en la Oficina de Información y Atención al Ciudadano del Cabildo de Gran Canaria, en la calle Bravo Murillo, 23, accediendo por Pérez Galdós, de lunes a viernes, de 8.30 a 14.00 horas.

Las visitas guiadas a los BIC pretenden poner en valor las peculiaridades y naturaleza de los denominados bienes de interés cultural existentes en Gran Canaria, así como explicar distintos grados de protección que implica este importante reconocimiento jurídico con el que se preserva y respetan sus distintos valores. María Cárdenes Guerra, técnica de la Consejería de Cultura  del  Cabildo de Gran Canaria, dirigirá la visita guiada al teatro Pérez Galdós, asistida por personal de la empresa Tibicena.

En el caso del teatro Pérez Galdós se propone un recorrido de 120 minutos de duración por la historia de uno de los edificios más bellos y mejor conservados de la capital grancanaria, declarado BIC en 1994, con la categoría de Monumento Histórico-Artístico.

En 1866, un grupo de ciudadanos ilustres decide levantar un teatro sobre el solar cedido por el ayuntamiento conocido como Las pescaderías o Bocabarranco, cuyo proyecto diseña el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón, inaugurándose como tal en 1890 con el nombre de teatro Tirso de Molina. Once años más tarde, con motivo del éxito que tuvo el estreno de la obra ‘Electra’, de Pérez Galdós, se propone que el citado teatro lleve el nombre del insigne novelista canario.

En la noche del 28 de junio de 1918 un gran incendio destruyó la estructura de madera del teatro casi por completo y, entre 1925 y 1928, el arquitecto grancanario Miguel Martín Fernández de la Torre concluye las obras de rehabilitación. El edificio tiene planta rectangular y cuatro fachadas. En su interior confluyen elementos alhambristas y renacentistas, con vidrieras de art noveau y pinturas modernistas de Néstor de la Torre, hermano del arquitecto.

En el año 2004 el teatro abre un nuevo ciclo de su historia con su rehabilitación y ampliación, con cuyas obras se logra conjugar el romanticismo de la construcción del siglo XIX con las avanzadas tecnologías escénicas del siglo XXI, convirtiendo así a este recinto en uno de los más completos a nivel nacional.

La Ley de Patrimonio Histórico España, define que: "en el seno del Patrimonio Histórico Español, y al objeto de otorgar una mayor protección y tutela, adquiere un valor singular la categoría de Bienes de Interés Cultural, que se extiende a los muebles e inmuebles de aquel Patrimonio que, de forma más palmaria, requieran tal protección. Semejante categoría implica medidas asimismo singulares que la Ley establece según la naturaleza de los bienes sobre los cuales recae".

 

Un teatro con historia

A pesar de la existencia desde 1845 del Teatro Cairasco, ubicado en el solar del actual Gabinete Literario, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria tenía a mediados del siglo XIX la necesidad inminente de la construcción de un Nuevo Teatro. Defectos constructivos en el Teatro existente así como el aumento de la población y de la afición fueron, junto al deseo de la clase dirigente, los motivos principales para tal planteamiento. La ciudad de Las Palmas solicitaba un edificio teatral de mayores aspiraciones y acorde a las exigencias de la sociedad de la época.

Con este fin se constituyó en 1866 una sociedad particular de accionistas que se planteó como problemas fundamentales la cuestión económica, el lugar de la construcción del edificio y la elección del arquitecto encargado del proyecto. La primera se solventó con la aportación de personas y entidades de gran poder económico, así como con la colaboración desinteresada del resto de la sociedad, tanto de gente pudiente como de ciudadanos humildes.

El planteamiento de la elección del solar donde ubicar el Nuevo Teatro fue más problemático, dado que ninguno reunía los requisitos necesarios. Finalmente se propuso el solar de Boca-Barranco o de la Pescadería, que presentaba las tres condiciones principales: era céntrico, con unas dimensiones y forma adecuadas, y ubicado en una zona de fácil acceso y visibilidad. Sin embargo, su proximidad al mar, a la boca del barranco y a la pescadería, causó el desacuerdo entre los ciudadanos. Hecho que provocó incluso jocosas críticas, que quedarían plasmadas en los dibujos y versos de Benito Pérez Galdós ("¿Quién fue el patriota estúpido / quién fue el patriota vándalo / que imaginó las bóvedas / de este Teatro Acuático...").

Como maestro de obras para el proyecto se eligió, tras varias gestiones y sin faltar tampoco un cierto recelo local, a un arquitecto residente en Madrid y de origen albaceteño, Francisco Jareño y Alarcón (1818-1892), cuyo proyecto se aprobaría el 22 de mayo de 1868.

En 1888, y ante el inminente paso por Gran Canaria del famoso tenor italiano Roberto Stagno, de gira con su compañía hacia América, se aceleran los trabajos para poder albergar algún recital y poder recaudar fondos. Pero un desgraciado accidente ocurrido en el Puerto de La Luz, entre dos buques de nacionalidad francesa e italiana con cincuenta y cinco muertos, precipita la decisión del Tenor y posteriormente de la junta directiva de donar la totalidad de la recaudación para los damnificados en la tragedia. Y es dos años más tarde, en 1890 cuando se inaugura el Teatro Tirso de Molina con La Traviata, a costa de la ruina de los promotores, lo que desemboca en la titularidad municipal del teatro a partir de 1913.

Once años más tarde, con motivo del gran éxito del estreno de Electra de Benito Pérez Galdós en 1901, se propuso en un solemne acto de homenaje el nombre del escritor para denominar al Nuevo Teatro.

En la noche del 28 de junio de 1918 un gran incendio destruyó la estructura de madera del teatro casi por completo y entre 1925 y 1928 el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre concluye las obras de rehabilitación.

Miguel Martín solicitó a su hermano Néstor, artista y pintor, su ayuda para decorar el interior del edificio. Este sería el encargado de realizar las pinturas del salón Saint-Saëns, del techo de platea, de la boca del escenario y de diseñar los vitrales y el telón. Tras las obras, el 28 de mayo de 1928 se celebra su reinauguración por todo lo alto con el estreno de Aida, ópera en cuatro actos compuesta por Verdi.

El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias en 1994, con la categoría de Monumento.

En el año 2004 comenzó la rehabilitación y ampliación del Teatro, tanto del edificio histórico (zona de público) como del edificio nuevo ampliado (zona de artistas y administración), que engloba todo el escenario a partir de la boca, dependencias, anexos y otras instalaciones. Con estas obras se logra conjugar el romanticismo de la construcción del siglo XIX con las avanzadas tecnologías escénicas del siglo XXI, convirtiendo así a este recinto en uno de los más completos a nivel nacional.

La reapertura del Teatro Pérez Galdós se celebró el 14 de abril del 2007 con un concierto de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria dirigida por su titular, el maestro Pedro Halffter, que interpretó la Sinfonía nº 9 de Ludwig van Beethoven.Esta actuación fue retransmitida mediante pantallas gigantes al público congregado en los exteriores del coliseo. Además, con motivo de esta reinauguración, el Teatro programó toda una semana de representaciones de todo tipo: Así, se produjeron las actuaciones de la Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo y la representación de la ópera El anillo del nibelungo de Wagner. El estreno de la tetralogía El anillo del nibelungo sirvió para demostrar las nuevas capacidades técnicas y escénicas del Teatro Pérez Galdós, siendo el primer teatro de España que afrontó la representación de la obra completa en una sola semana.