El día 11 de mayo una treintena de personas disfrutará del programa que tiene por finalidad difundir la singularidad de los paisajes rurales de Gran Canaria

El día 11 de mayo concluyen las visitas guiadas previstas a los cultivos de las populares berreras que se concentran en el municipio de Firgas, organizadas por la Unidad de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria con motivo del Día Internacional de los Monumentos y Sitios Históricos que promueve el ICOMOS, cuyo lema incidió este año en el valor de los paisajes rurales como espacios culturales de confluencia e interacción entre el ser humano y la naturaleza para la producción de recursos.

El técnico del área de Patrimonio Histórico de  la Consejería de Cultura, José González Navarro, contará con la asistencia de la empresa Tibicena a la hora de interpretar dicha visita, así como con la colaboración de  la  familia  Pérez Suárez, productores del histórico cultivo en las tradicionales berreras.

Las personas que acudan a esta última visita planteada por la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario, podrán descubrir algunos detalles sobre los cultivos de berros y ñames, tan presentes en la geografía insular desde tiempos inmemoriales, vinculados a una corriente continua de agua en los cauces de los barrancos. En algunas zonas de la isla, como en el municipio de Firgas, aún podemos observar estas viejas berreras que combinan ingeniería hidráulica y terrazas de cultivo.

En esta ocasión la visita se cursa a uno de los mayores productores en el cultivo de los berros de la isla, la familia Pérez Suárez, cuyas instalaciones forman parte de lo que hoy conocemos como el paisaje agrícola de las berreras, en el barrio de San Antón, en la carretera hacia Las Madres. Los visitantes conocerán la evolución de este paisaje así como la labor diaria de sus protagonistas, para valorar la importancia de la conservación de este tipo de labor que constituye una seña de identidad del paisaje rural y cultural de Gran Canaria.

Al fondo del barranco se hallan las berreras antiguas de esta familia, en nateros encadenados de alto valor etnográfico, desde donde se ideó la extracción mecánica de los berros con cable aéreo hasta la carretera, aunque luego el cultivo se trasladó a las actuales terrazas en torno a 1970.

La demanda del berro de Firgas fue tal en los mercados de Las Palmas de Gran Canaria y pueblos del interior que, a partir de 1970, comenzó a producirse en cultivos intensivos sobre berreras artificiales construidas en nateros artificiales de hormigón, quedando las antiguas construcciones en barro y piedra en el fondo del barranco, lugar donde hoy siguen creciendo las ñameras. El cultivo del berro se introdujo en Firgas en la segunda década del siglo XX y en sus orígenes se cultivaba directamente en el cauce de los barrancos, como en el de  Las Madres, Guadalupe y Azuaje.