Fibras vegetales

La cesteria y el trenzado de fibras vegetales conforman, en Gran Canaria, una de las actividades artesanales más significativas, enraizada en la sociedad aborigen, que conocía la técnica de confección de bolsos, esteras, tehuetes y demás útiles domésticos. Tras la Conquista, se extiende el trabajo de la caña y el mimbre y prolifera nuevas técnicas de fabricación de utensilios de fibras. El desarrollo de los cultivos de plataneras y tomateros, entre finales del siglo XIX y principios del XX, generó una mayor demanda de cestos, cestas pedreras, serones y sombreros, entre otros … como también lo hizo el sector pesquero con las primeras nasas de mimbre y cañas.

Las técnicas del trenzado de vegetales eran conocidas por buena parte de la población campesina, que dedicaba los tiempos de ocio, especialmente en el estío ,para ello. Esta actividad representaba ,además, un complemento al trabajo agropecuario. El proceso de fabricación de uno de los utensilios más comunes, el cesto de caña, comienza por la recolección, los cortes en astillas longitudinales y su conservación. Para la realización de cada unidad se empieza entretejiendo un fondo con las varas madre, para luego levantar las paredes a base de astillas pilares entre las que se teje el encañado. El cesto se finaliza con la colocación de las asas y el refuerzo del borde. Los mimbreros en Los Arbejales y Las Rosadas (Teror) o las poblaciones del Sur, sobre todo en la zona de Tirajana, son los que han mantenido mayor tradición.


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