Carmen Caro, experta en patrimonio cultural, intervino en las Jornadas de Risco Caído que concluyen hoy, día 24, en la Casa de Colón, organizadas por el Cabildo grancanario

La coordinadora de los Planes Nacionales de Patrimonio Nacional, Carmen Caro Jaureguialzo, abordó una visión crítica sobre el concepto de paisaje durante su reciente intervención enla VII edición de las Jornadas de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña que hasta hoy, día 24 de abril, se celebran en la Casa de Colón organizadas por el Cabildo grancanario.

Caro intervino durante la apertura de la citada cita con una conferencia titulada “¿A qué nos referimos cuando hablamos de paisaje cultural?”.

La mirada de cada tiempo concreto sobre su entorno evoluciona y sugiere una interpretación distinta y una evaluación diferente a lo largo de la historia. Esta percepción evolutiva del concepto paisajístico es importante en el enfoque que la experta en Geografía e Historia presentó con ocasión de su participación en estas jornadas.

¿Qué características propias poseen los paisajes culturales relacionados con viviendas trogloditas?

Hay viviendas trogloditas en muy diversas partes de España: cuevas que se utilizan como bodegas, monasterios o enterramientos de reyes e incluso alguna farmacia en una cueva, y así podríamos poner muchos ejemplos de usos distintos, afortunadamente vivos. La diferencia con otros patrimonios vivos puede radicar en que hasta hace poco se consideraba una manera denigrante de vivir y se anulaban o tapiaban. Afortunadamente esa percepción frente a una iglesia, o a un castillo, que nadie dudaba que era patrimonial, ha quedado igualada.

Usted afirma que todo paisaje es cultural, ¿cuáles son los fundamentos de tal declaración?

En el ámbito del Convenio europeo del paisaje del Consejo de Europa en el que nos movemos, por haberlo ratificado España en 2008, Europa es un territorio ocupado por el hombre desde tiempos inmemoriales, la mayor parte del paisaje está intervenido por el hombre en forma de campos cultivados con técnicas que han requerido muchos estudios de agronomía, de maquinaria, de climatología. Otra forma de paisaje seria el industrial o el urbano es decir que todo el territorio esta intervenido por el hombre y aquellos espacios que no están intervenidos se conservan vírgenes porque el hombre ha decidido conservarlos así. Es decir, hay un proceso mental. De todas formas, aún hay en el planeta zonas donde nos encontramos espacios no intervenidos por el hombre, aunque si estudiados.

Otra cosa es la definición de Paisaje cultural de UNESCO, a la que opta Risco Caido y los espacios sagrados de montaña de Gran Canaria. Esa definición hace hincapié en el excepcional valor universal y en la estrecha interrelación hombre paisaje.

Como coordinadora de los Planes Nacionales de patrimonio cultural, ¿qué dificultades encuentra en la gestión de los mismos?

Quizá el mayor problema radica en concienciar a las administraciones, es decir a los ministerios con competencias en paisaje, que son varios, también a las comunidades autónomas a través de las distintas consejerías, a las diputaciones, cabildos, administraciones locales, a las fundaciones hasta llegar a los particulares porque al final todos tenemos que saber que somos responsables de nuestro hábitat y la clave consiste en concienciarnos de esa responsabilidad. Es una cuestión de sensibilización sobre nuestro entorno. El paisaje es la infraestructura más valiosa que tenemos.

¿Qué pautas son a su juicio esenciales en la gestión de un paisaje cultural y que no se convierta en un parque temático?

Es muy importante que sus habitantes o vecinos sigan haciendo su vida normal, con pequeñas indicaciones. Son los propios habitantes los que han construido ese paisaje y son los que han creado un espacio que es apreciado por el resto de la población. Es decir, el requisito fundamental es que tenga vida, como siempre la ha tenido. No desnaturalizarla, ni ser invasivo, ni inmovilista.

Es importante que se pueda seguir viviendo en el entorno desde el punto de vista económico. En algunos casos extremos ya hemos visto que es necesario poner límites más rígidos, como es el caso de Venecia.