Cuero

Los pastores y marchantes canarios conocían las habilidades de transformar la piel en cuero para usos diversos (abrigos, alfombras, zurrones, etc..), cuya compra ambulante fue una tradición que se mantuvo hasta los años sesenta.

El curtido suponía una cadena operativa sencilla pero laboriosa. Tras "el descuerado", se lavaba la piel con salmuera y se colocaba bien estirada y colgada a la intemperie Posteriormente se lavaba completamente y se depilaba con la aplicación de suero y cal y con instrumentos cortantes; posteriormente se volvía a lavar y a poner de remojo con leche o suero para rehidratar la piel; finalmente se secaba a la sombra y se amorosa frotándola laboriosamente con palos o espátulas humedecidas con leche y suero. La piel curtida se empleaba en las necesidades tradicionales de forma diferente: las muy populares zaleas (piel con pelo) que servían de abrigo, alfombras, fondo de cunas, cigarreras, zurrones… Una de las tenerías más conocidas eran las de San Cristóbal en Las Palmas de GC.


Imágenes
Foto