Alfarería tradicional

El singular proceso de elaboración de la loza, término con el que se denomina genéricamente la producción alfarera tradicional, hace que sea una de las actividades económicas con raíces históricas más profundas, presente ya en la sociedad prehistórica grancanaria. La materia prima principal, el barro, es de origen volcánico. Distinto, por tanto, al sedimentario de otras áreas geográficas cercanas. El almagre, colorante de origen mineral, también volcánico, es otra materia prima singular, empleado en la decoración y cuyo uso se remonta al pasado prehistórico insular. Los talleres de las loceras coinciden en casi todos los puntos con espacios de hábitat troglodita. La cueva taller, excavada en toba volcánica, es el lugar idóneo para la producción de las piezas y el mantenimiento de la adecuada temperatura para conservarlas antes del guisado (ya en hoguera a cielo abierto, ya en horno de piedra).

El procedimiento de elaboración puede resumirse en cuatro pasos. La preparación de la mezcla: se prepara con arcilla, procedente de barreras combinada con arena de barranco (desgrasante) y agua, con los pies (pisado). El levantamiento de la pieza mediante el urdido: se modela una base y sobre la misma se va adhiriendo cilindros de barro (churros), dándole la forma deseada. El desbastado, alisado y decoración (bruñido): es un paso esencial del proceso ya que se va homogeneizando todo el interior y exterior de la pieza. Y, por último, el cocido o guisado del recipiente con fuego directo (hoguera a cielo abierto o en horno de piedra).


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