Agaete - Arqueología

Bisbique

Una treintena de cuevas conforman el poblado de Bisbique (Valle de Agaete) el cual se erige en un emplazamiento de control visual sobre el territorio circundante, lo que unido al difícil acceso de la zona proporcionaba ventajas defensivas.

Con el paso del tiempo, los desprendimientos han hecho desaparecer la mayor parte de los senderos transitables pero aún es posible entrar en algunas de las cuevas de este asentamiento. Éstas en general muestran plantas rectangulares o cuadrangulares, algunas de ellas con silos u hornacinas así como numerosos huecos en el piso, lo que revela la existencia de mamparas para distribuir el espacio interior.

Asimismo hay indicios de la existencia de una necrópolis en las inmediaciones del poblado.

El Roque

Las cuevas naturales se alternan en El Roque con construcciones de superficie y en ambos casos se utilizaron como viviendas y para enterramientos, especialmente las situadas en la zona más alta.

Las cuevas funerarias suelen presentar un tamaño más reducido que las viviendas así como una morfología más irregular. Los túmulos muestran diferencias de tamaño y estructura. Desde simples recintos sepulcrales hasta espacios de grandes dimensiones.

En El Roque también se localiza una estructura circular de piedras, de tres metros y medio de diámetro, que se cree que se construyó para albergar reuniones a las que los antiguos canarios llamaban tagoror.

Maipés

A la salida del pueblo de Agaete hacia el valle se encuentra una de las necrópolis de túmulos más importantes de toda Gran Canaria, el Maipés de Arriba. Se trata de un amplio espacio funerario, de más de un kilómetro cuadrado de superficie, conformado por casi medio millar de sepulcros en escoria.

En la mayor parte de los casos, corresponden a túmulos compuestos por amontonamientos de piedra algunos de los cuales aparecen coronados por un torreón en el que se alternan piedras de diferente color.

El tamaño y la complejidad estructural de estos edificios sepulcrales varían considerablemente, mostrándose evidentes diferencias entre ellos, lo que pudiera ser reflejo de la estratificación social de los pobladores de la zona.

 

Majada De Altabaca

Los antiguos canarios construyeron casas de superficie en varias zonas de Guayedra. Entre ellas destaca el poblado de Majada de Altabaca, muy cerca de la actual carretera que transcurre por el margen derecho del Barranco de Altabaca.

Estas construcciones aparecen agrupadas en un espacio que probablemente en su origen pudo ser mayor del que en la actualidad ocupa. De hecho, a finales de los años cincuenta algunas fuentes apuntaban la existencia de una veintena de construcciones mientras hoy en día sólo quedan en pie cinco, además de los restos de un muro que antaño debió delimitar el perímetro del poblado.

Asociado a este pequeño asentamiento se localiza una zona de acumulación de conchas de moluscos (conchero) que da cuenta del tipo de dieta y la importancia de la recolección de marisco practicada por los pobladores del lugar.

Tirma

Uno de los accidentes de la geografía insular más emblemático para los antiguos canarios es el santuario de la montaña de Tirma. Al abrigo del Morro de los Canarios, en una pequeña elevación con óptimas condiciones de habitabilidad, se localiza el Lomo de las Casillas Canarias. En él puede observarse un conjunto integrado por cinco casas muy cerca de las cuales se encuentra otra que se considera la vivienda aborigen mejor conservada de la isla.

En las laderas que miran hacia el roque Faneque y la playa del Risco aparecen varias zonas de inhumaciones funerarias. Es el caso del Llano de la Pimienta, donde se observan diversos túmulos.

Otro aspecto muy singular de todo este yacimiento es que se observan grandes piedras hincadas, a modo de hitos o mojones que delimitan el santuario.  Las crónicas indican que la montaña de Tirma era uno de los lugares santos a los que acudían en procesión las harimaguadas para rogar por la lluvia.

Actualmente el acceso está restringido, pero puede pedirse permiso en el Servicio de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria.

En Tirma la mayor parte de las aperturas de los muros que sirvieron como acceso a las casas, se encuentran orientadas al sur, al abrigo de los vientos dominantes.

Muy cerca de este lugar se encuentran dos construcciones, una de las cuáles es seguramente la casa aborigen mejor conservada de la isla, pudiéndose apreciar su perímetro exterior, sus muros, e incluso sus enormes vigas de sabina que mantienen la techumbre.

Reutilizada hasta hace poco como gallinero, prospecciones realizadas recientemente han permitido concluir que se trata de una vivienda aborigen prácticamente intacta, la misma que Víctor Grau-Basas -médico e historiador catalán cofundador y primer conservador del Museo Canario- describió en el siglo XIX.

En las laderas que miran hacia el roque Faneque y la playa del Risco aparecen varias zonas de inhumaciones funerarias. Es el caso del Llano de la Pimienta, donde se observan diversos túmulos normalmente rodeados con un círculo o varios anillos concéntricos de piedra.

Otro aspecto muy singular de todo este yacimiento es que las alturas principales que circundan la montaña de Tirma están señalizadas con grandes piedras hincadas, a modo de hitos o mojones que delimitan el santuario. Tirma, como lugar sagrado, acogía a  los perseguidos, y al parecer mientras estuvieran en su interior permanecían a salvo de castigo.

Cómo llegar: Se debe tomar una pista (señalizada justo en el Andén Verde, tras pasar el acantilado que cruza la carretera C-810, a 500 metros sobre el nivel del mar o una vez que se ha pasado la playa del Risco si se viene de Agaete (km. 56).

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Decreto 1866/1973, 5 de Julio de 1973. B.O.E. núm. 181, de 30/7/73