San Gabriel y San Rafael son dos esculturas de bulto redondo realizadas en madera que se ubican en la Capilla colateral de la Epístola, junto al Retablo que preside la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, obra de Nicolás Jacinto. Estas imágenes son un claro ejemplo de las relaciones artísticas existentes entre Canarias y Andalucía.

La llegada de obras artísticas procedentes de Sevilla fue un fenómeno muy común tras el declive de las importaciones flamencas, una vez finalizado el monocultivo de la caña de azúcar en Canarias a finales del siglo XVI. Su autor, Benito de Hita y Castillo (1714-1784), fue uno de los escultores de arte sacro más destacados en el arte andaluz del siglo XVIII. Su estilo estuvo muy influido por la obra de Pedro Duque Cornejo, del que recoge la captación del movimiento y el preciosismo de los detalles. Puede afirmarse que sus piezas escultóricas muestran un mayor interés por reflejar lo bonito o lo agradable que por la intensidad de la expresión.

La obra de Benito de Hita caló hondamente en Canarias tras la llegada en 1752 de la escultura Cristo de la Caída, que fue adquirida por el convento franciscano de Santa Cruz de la Palma. A partir de entonces se inició una relación muy estrecha entre Benito de Hita y Canarias, ya que sus obras gustaron mucho y dejaron huella en el arte escultórico posterior. Como consecuencia de esta relación se contabilizan una veintena de piezas de este escultor en el Archipiélago.

Ambas imágenes de los arcángeles proceden de Sevilla y, según las anotaciones en los libros de cuentas de la iglesia bajo el epígrafe Cuentas referentes a la construcción del templo inaugurado en 1767, su adquisición supuso un desembolso de 3.390 reales. Otra pieza interesante de Benito de Hita en la Basílica de Nuestra Señora del Pino es la de San Ramón Nonato.

La imagen de San Rafael se muestra en actitud de movimiento, aparece caminando y lleva un pez en la mano derecha como elemento iconográfico que nos ayuda a identificarlo. Al igual que en la imagen de San Gabriel, se logra una cierta sensación de movimiento en el tratamiento de los ropajes, en los que destaca la riqueza y el preciosismo de los estofados. Sus rostros son poco expresivos, pero se aprecia una gran dulzura en sus facciones, aspecto propio de la forma de trabajar de Hita y Castillo.

Existen otras representaciones escultóricas con esta temática en diferentes iglesias de Canarias. La Iglesia de San Juan de Telde cuenta con una talla del siglo XVII de pequeño tamaño que representa a San Rafael como peregrino y en la Iglesia de San Miguel de Valsequillo existe un San Rafael de mayor tamaño de finales del XVII inicios del XVIII. En el caso de las representaciones de San Gabriel hay que tener presente que es una advocación muy querida en Tenerife, donde destaca una imagen del siglo XVI que puede contemplarse en la Iglesia de los Remedios de la Laguna.