El conjunto de Las Fortalezas, en el barranco de Tirajana, constituye un buen ejemplo de poblado fortificado. El lado oriental presenta todas las trazas de una aldea tribal formada por un importante número de cuevas naturales acondicionadas, y otras labradas artificialmente en la roca, entre las que se observan cuevas viviendas, algunas con restos de pintura, funerarias o silos (graneros) para guardar cereales.

En la ladera norte del roque aparecen casas de piedra, a las que se les atribuye una funcionalidad doméstica. El conjunto se encuentra organizado a partir de diferentes niveles, comunicados entre sí por pasos y caminos, algunos de los cuáles muestran restos de muros de piedra. Es muy original asimismo el túnel que atraviesa el roque y permite una comunicación del poblado con el lado occidental, túnel que fue ampliado y acondicionado para celebraciones patrióticas en los años sesenta. A la salida del referido túnel, que en su día estuvo amurallado, según Grau-Bassas, comienza el camino a lo alto de este roque, una senda acondicionada con escalones y pasos de piedra, que termina en una portada bien defendida donde se encuentra el acceso al refugio del poblado para los momentos de peligro.

Toda la cima aparece circundada por una impresionante muralla de piedra que corta los accesos y nivela la plataforma superior, donde aparecen restos de dos o tres viviendas, cuevas de habitación y otras estructuras de incierta funcionalidad.