La iglesia parroquial de San Roque, en la plaza principal, tiene su origen en la ermita conventual de principios del XVII. Sin embargo, la edificación actual fue una ampliación a caballo entre finales del XIX y las primeras décadas del XX.

Se trata de una edificación de dos naves de diferentes dimensiones que acaban en testero plano, mientras que en el alzado principal las naves se diferencian, además, por el remate: la lateral en gablete y la principal con una peculiar espadaña para campanario. El cuerpo principal se compone de zócalo, un hueco de arco rebajado y rosetón entre pilastras laterales más la espadaña, que se forma con tres cuerpos que se coronan con tres vanos sobre un arco entre ménsulas con decoración vegetal.

Se trata de un edificio de un débil eclecticismo donde se mezclan elementos clásicos del historicismo decimonónico junto con otros de raíz medieval. A su lado está la casa parroquial que, aunque es un edificio neocanario de mediados del pasado siglo, mantiene la tipología del patio del antiguo convento.