En el puerto de Agaete se encuentra la pequeña Ermita de las Nieves, que custodiaba el valioso tríptico flamenco de la Virgen de las Nieves, atribuido a Joos van Cleve (siglo XVI), y que actualmente se encuentra en la Iglesia de la Concepción. El edificio, de una sola nave, posee un artesonado mudéjar típico del siglo XVII, en parte policromado.

Fundada alrededor de 1480 por Alonso Fernández de Lugo en lo que era su hacienda e ingenio azucarero, pasa, posteriormente, a ser propiedad de otros dueños que adquirieron o recibieron dicha hacienda (Cerezo, Palomares, Del Castillo). En ella se colocó, por Antón Cerezo, un tríptico flamenco de la advocación de la titular de la ermita, plasmándose en sus tablas laterales las figuras de San Antonio Abad y San Francisco de Asís. El Retablo fue trasladado a la Iglesia de la Concepción, pero en la Ermita de las Nieves permanece una copia de la tabla central, realizada por Carlos Morón.  

La ermita vivió momentos de ruina tras el fin del ciclo azucarero, al agotarse las donaciones y limosnas de los propietarios, siendo reconstruida a partir de 1675 por la familia Del Castillo, patronos de la misma. Desde 1714 hasta la actualidad ha experimentado diferentes cambios en su estructura, tal como sucedió en 1870, cuando Antonio de Armas, su mayordomo, mandó levantar las dos torres de su fachada. En la actualidad la ermita es un edificio con sucesivas construcciones que han variado en parte su fisonomía primigenia.

El edificio, de una sola nave, destaca por su artesonado mudéjar y policromado, sin embargo, la techumbre de la capilla mayor presenta un techo ochavado y piramidal. Este cuerpo de la ermita está separado del resto, tal como se registra en la mayoría de las ermitas insulares, por un arco fajón de cantería azul. En el exterior destacan los contrafuertes emplazados en las paredes laterales para contrarrestar las diversas tensiones arquitectónicas. En la fachada sobresalen las citadas torres-campanarios divididas en tres cuerpos: uno inferior cuadrado; otro medio octogonal; y un remate con cupulillas. En el medio de ambas torrecillas, un frontón triangular sin ornamentos.