En 1787 se decide construir una nueva iglesia, aunque no será hasta 1793 cuando el obispo Tavira mande llamar a un arquitecto. Ese proyecto quizás fuera de Diego Nicolás Eduardo y el alarife encargado de la obra fue Juan Pérez de León, poniéndose la primera piedra en 1796, en el lugar del viejo cementerio (que ya había sido trasladado extramuros) situado tras la iglesia gótica.

La construcción sufrió múltiples altibajos hasta que, entre 1877 y 1881, la iglesia disfruta de un nuevo impulso cuando se construye la bóveda y el cimborrio. En 1881, el maestro Francisco de la Torre rehace las trazas, que serán los planos definitivos de la edificación. Se inauguró en 1888, aún sin terminarse, ante la urgencia provocada por la ausencia de templo. La finalización de las obras, con el frontón de remate del frontis, fue en 1940, siendo el arquitecto de esta última fase Rafael Masanet.

La iglesia responde al tipo arquitectónico de tres naves abovedadas, que se levantan sobre soportes de capitel toscano y arcos de medio punto, disponiendo de una nave transversal, también abovedada y sin capillas laterales. En el crucero se levanta la alta cúpula sobre un tambor con doce ventanales. La lisa fachada, toda ella de cantería, está flanqueada por dos torres cuadrangulares con campanarios ochavados y apilastrados, rematados por cúpulas. En el eje se abre la gran puerta con dintel de arco rebajado, rematada por un frontón. Los laterales alternan los paños lisos o hastiales curvos con contrafuertes.