La actual iglesia de San Matías, en la plaza del mismo nombre, sustituyó a una primitiva ermita del siglo XVII. A mediados del siglo XX, se construyeron las torres y la nave principal con un proyecto de Manuel Bonnet, aparejador del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, al tiempo que se terminaron los artesonados de madera y se enmarca la entrada principal con cantería roja de Tamadaba.

Se conoce la antigua iglesia por un dibujo encontrado en un manuscrito anónimo de 1851. Por esa fecha, ya hacía varias décadas que la ermita estaba amenazada de ruina y se decide su reconstrucción (1864–1872).

Esta iglesia responde al tipo arquitectónico de tres naves separadas por arcos. La nave central, que es el doble de ancho que las laterales, aparece rematada con una capilla de cabecera plana. El alzado principal se compone de tres cuerpos entre pilastras laterales e intermedias. El central se forma con un hueco de arco apuntado, un rosetón y se remata moldurado a modo de frontón; los volúmenes laterales desarrollan torres en partes decrecientes, de base cuadrangular y apilastradas para campanario y reloj que, con sus elementos compositivos también en piedra roja de Tamadaba, se coronan con pequeñas cúpulas y se componen con elementos diferenciados.