Se trata de una de las heredades de aguas más antiguas y emblemáticas de Canarias. Fue creada después de haberse regulado la distribución de las aguas asignadas, en los primeros repartimientos, a las tierras bajas de la isla mediante la figura de los heredamientos.

A mediados del siglo XVII, casi la mitad del grueso de la producción iba a las tierras del Mayorazgo y el resto se fraccionaba. A mediados del siglo XIX, las aguas del Mayorazgo de Arucas quedaron libres, por lo que su propiedad comenzó a venderse y fraccionarse. Para repartir tanto fraccionamiento del agua, la Heredad fue necesitando de más distribuidores o cantoneras.

La dula o periodo de reparto de esta heredad siempre fue de 31 días que fraccionaban las aguas por 18 cantoneras situadas entre la Capellanía de Firgas y la cantonera Real frente al edificio de la Heredad, en el mismo centro de Arucas. Cada cantonera tiene 24 bocas, equivalentes a 24 azadas, subdivididas en fracciones de horas, minutos y segundos. Pero las modernas canalizaciones de plástico y llaves de distribución milimétrica han cambiado la forma de distribución del agua, con lo que las cantoneras han perdido su función.

A lo largo de la acequia real de esta heredad, entre Firgas y Arucas, se fueron levantando un total de 9 molinos harineros de agua, casi todos hoy en ruinas, lavaderos, decantadores, presas y estanques para almacenar las aguas.