El faro fue construido en 1891 por el ingeniero José Sanz Soler. Se trata de una torre cilíndrica anillada por dos balcones circulares. La casa constituye un volumen rectangular y el interior está articulado por un pasillo central que le da coherencia a las distintas estancias.

El faro de Arinaga está situado entre la Playa del Cabrón y la Playa de Arinaga, sobre una colina de 41 metros de altura, en la punta que le da nombre. Es una de las escasas muestras de la arquitectura farera canaria de finales del siglo XIX que permanece en pie en el archipiélago, con una excelente ubicación y un entorno de gran belleza. Las obras de construcción, que fueron encomendadas al ingeniero Eugenio Suárez Galván, siguiendo un proyecto del también ingeniero Juan de León y Castillo, comenzaron en 1891.

Se construyó un edificio de forma rectangular de una sola planta en el que el vestíbulo de entrada daba paso a la habitación, despacho y un cuarto de limpieza. Su torre cilíndrica de casi 5 metros de alto terminaba en una pequeña cornisa que rodeaba el culmen de la torre a modo de balconcillo. Se instaló una linterna y, como equipamiento, se optó por una óptica de la casa francesa Barbier Bernard & Turenne, que albergaba una lámpara Maris de doble mecha con la característica de emitir una luz fija en color rojo.