La obra pictórica Víctimas del Mar es un cuadro de gran formato pintado al óleo por el leonés Primitivo Álvarez Armesto (1864-1939). Su autor aporta firma, fecha y lugar de ejecución de la obra, Capri, en el mismo lienzo donde desarrolla un tema de intenso dramatismo como es la llegada de pescadores fallecidos a puerto.

La escena transcurre en un interior donde niños y mujeres manifiestan su dolor ante la llegada de sus familiares fallecidos. Tanto por su fecha de realización como por el tema representado puede considerarse que esta obra se enmarca dentro del movimiento romántico, pero apoyándose en un exacerbado realismo con toques claramente dramáticos y una cierta intención social.

Primitivo Álvarez Armesto estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, institución fundada en 1744 que condicionó la actividad artística española a lo largo de varios siglos. En el siglo XIX la pintura estaba definida por el Estado, tanto en los temas a tratar como en el estilo a partir de las enseñanzas impartidas en la Academia, por eso no se percibe tan claramente como en otros países el paso del estilo Neoclásico al Romanticismo. Más tarde se trasladó a Roma para participar, a su regreso, en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, donde obtuvo en 1895 una medalla de segunda clase por este cuadro.

Su estilo evoluciona desde el Neoclasicismo hacia el Romanticismo en obras de gran formato y el Realismo en sus retratos. Frente a la búsqueda de la Belleza ideal, el dibujo, la virtud y el amor por la antigüedad clásica que propugnaba el Neoclasicismo, el Romanticismo propone el gusto por el color, la pasión, lo irracional y el interés por la Edad Media.

La presencia de esta obra en Las Palmas de Gran Canaria, se debe a una iniciativa que arrancó en los años 40 del pasado siglo y consistió en lo que se denomina como “El Prado disperso”. Consiste en dejar en depósito en diferentes instituciones y edificios de diferentes ciudades obras procedentes de este museo. En nuestra ciudad se albergan 40 de las 3.500 piezas que el Museo del Prado tiene en depósito por todo el país. El objetivo era favorecer la “mejor visibilidad pública de los cuadros y garantizar su conservación”. Se conservan en Museo Casa colón, Ayuntamiento y Tribunal Superior de Justicia de Canarias.