El Mercado municipal del Puerto es posiblemente el ejemplo más claro de la arquitectura de hierro en Gran Canaria. Se localiza en Las Palmas de Gran Canaria, en el área de influencia del Puerto de La Luz, ocupando un solar de morfología cuadrangular de cerca de 1.700 metros cuadrados. Se encuentra definido perimetralmente por cuatro calles, que describen sus límites; en su extremo más meridional la calle Rafael Bento Travieso, en su flanco sur la calle Tenerife, al este la calle López Socas y en el poniente la calle Albareda.

Se trata de un edificio de planta cuadrada, que ocupa la totalidad de la manzana, delimitado en sus cuatro flancos por las referidas vías rodadas y que contribuyen a enmarcarlo en un contexto marcadamente urbano. El mercado, con el desarrollo del Puerto de La Luz, se convirtió en una zona de atracción urbana, conociendo con ello una repentina urbanización que se logró fuera parcialmente planificada por el arquitecto Laureano Arroyo.

El Mercado del Puerto constituye un inmueble de planta central, libre, con cobertizo plano. Dos “bóvedas”, coincidentes con los cuatro accesos, que en la fachada se formalizan con remate en frontón, se cruzan en una cúpula octogonal. Los perfiles de fundición llegan a convertirse en elementos con un elevado valor decorativo, calificados por algunos autores como ejemplos de art noveau, destacando igualmente el empleo del vidrio en huecos y cubierta como elementos ornamentales.

Todos los dispositivos de sustentación del Mercado se corresponden con estructuras de hierro fundido, mientras que el hierro dulce laminado o forjado fue empleado en aquellos componentes que debían sufrir esfuerzos de flexión o extensión. Los elementos sustentantes quedan constituidos, en primer lugar, por dos órdenes de columnas, uno en el perímetro exterior con 44 unidades espaciadas a unos 3 metros, y otro en el interior, con 20 unidades espaciadas a una distancia equivalente. Otros elementos sustentantes son los pies derechos de base cuadrada, que van colocados sobre cada una de las columnas y que se prolongan hasta recibir en su extremo superior las madrecillas laminadas, sobre las cuales se asientan los cuchillos de armadura de la cubierta baja.

Se trata de una arquitectura que, además, puede entroncarse con una parte muy significativa de la historia más reciente de Las Palmas de Gran Canaria y de su evolución socioeconómica a lo largo de todo el siglo XX. Así, una de las novedades tipológicas más sobresalientes del Mercado del Puerto, aparte de la utilización del hierro como nuevo material constructivo, fue la disposición, en toda su planta, de tiendas comerciales hacia el exterior del recinto. Unas circunstancias que aluden directamente a un marco histórico concreto en el proceso de desarrollo y evolución de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, como es la progresión del Puerto de La Luz y zonas aledañas como áreas comerciales de gran importancia para la ciudad. No en vano, los inicios de la historia de este edificio surgen a raíz de las necesidades de abasto de la creciente población que se instalaba en torno al Puerto de La Luz. De hecho, el solar en el que fue erigido el Mercado ya albergaba puestos de compra-venta de productos alimenticios, con lo que únicamente era necesario instalar una infraestructura adecuada para este fin.