Las Cuevas del Palomar conforman un enclave habitacional y, sobre todo, de almacenamiento alimentario de los antiguos habitantes de la isla antes de la conquista europea. Está integrado por diversas cuevas de habitación y un granero en el que pueden distinguirse tres agrupaciones principales.

La denominada zona A está integrada por un conjunto de cuevas y silos excavados en la roca, vinculado con un gran espacio de almacén o granero. El granero está organizado en tres niveles horizontales, entre los que se disponen pasos y accesos labrados en la roca que permiten la comunicación entre ellos.

La zona B está formada por unas seis cuevas, naturales y artificiales, relacionadas con espacios de habitación, profusamente reformadas y reutilizadas hasta la actualidad. Grandes desprendimientos han afectado a este grupo de cuevas.

La zona C, ubicada en la margen derecha del barranco, frente al granero, se compone de dos cavidades, una artificial y otra natural, que igualmente debieron servir como lugar de habitación y, como ocurre con la zona B, están reutilizadas hasta fecha muy reciente. Además de estos elementos, cabe destacar un corral de tendencia circular en la parte alta del granero que queda dentro del entorno de protección de la Zona Arqueológica.

 

 

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