Esta escultura de bulto redondo es obra del escultor teldense Silvestre Bello (1806-1874). Representa el momento de la muerte de Jesús en la Cruz dentro de unos cánones sobrios y clasicistas. Jesús aparece clavado en la cruz, su cabeza se inclina sobre su hombro derecho con los ojos cerrados y su cuerpo describe una ligera “S”.

La imagen de Jesús en la Cruz es muy importante dentro de la iconografía cristiana. Durante los primeros siglos del Cristianismo la Crucifixión fue eludida o representada mediante símbolos, es a partir del siglo VI cuando Cristo aparece en la Cruz. Hasta mediados del siglo XI, Jesús está en la cruz representado como un hombre vivo con los ojos abiertos, pero tras esta fecha se le representa muerto, que es la plasmación que acostumbra a verse.

Silvestre Bello, autor de esta obra escultórica, fue un claro seguidor de la obra del escultor José Luján Pérez. En su producción artística, no sólo recogió aspectos parciales de las obras de Luján, sino que incluso asumió posturas y escenas completas derivadas de este. No puede atribuirse a Luján Pérez la creación de una “escuela”, pero sí una estela de seguidores que se convierten en deudores de su estilo.

En general los escultores canarios de este período han acudido al préstamo del estilo de Luján. Copiaron e imitaron sus formas hasta la saciedad, ya que se carecía de focos artísticos que sirvieran de referencia. Silvestre Bello se caracteriza por un claro sometimiento artístico dilatando en el tiempo las formas y programas de Luján Pérez, aunque su dedicación a la enseñanza como profesor de dibujo en la Academia Municipal de Las Palmas de Gran Canaria le permitió suavizar las formas del Barroco heredado en las técnicas escultóricas, pero sin ser capaz de acercarse al lenguaje Académico imperante en el resto de Europa.