La presencia física de los británicos en la isla desde principios del siglo XIX, y la utilización de sus puertos como principal punto de escala en sus rutas con las colonias existentes en África, India, Asia y Australia, evidencian su participación en el desarrollo de nuestra tierra desde muchos puntos de vista, importante para el valor histórico y patrimonial de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y Canarias, en general. Esta creciente presencia plantea la necesidad de disponer de un cementerio o campo santo propio, sobre todo, cuando, al fallecer la esposa de Benjamín Walter fue denegada la solicitud de enterrar su cuerpo en el Cementerio Católico de la ciudad, por lo que el 9 de febrero de 1829 fue enterrada, de acuerdo con los ritos protestantes, en los extramuros de la propia ciudad.

Según la documentación obrante en el expediente, el terreno fue cedido por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, en lo que hoy es la ladera y el barrio de San José, entonces alejado del casco urbano amurallado. El British Cemetery es la institución más antigua de la colonia británica en las Islas Canarias, iniciándose su construcción en el año 1834.

Los primeros enterramientos se realizaron en el año 1835, concretamente el del marinero G. Willians (4 de diciembre de 1835) y el de Mary, la esposa de James Swanston (25 de diciembre del mismo año) datándose en el año 2005, el último enterramiento efectuado hasta la fecha. En este cementerio se encuentra la tumba de la familia Miller, junto a la de otras personas conocidas como los Blandy, Fisher, Park, Pilcher, etc. Aunque la mayoría de las tumbas pertenecen a muchas personas que vinieron a Gran Canaria en busca de salud, también existen muchos marineros fallecidos en la propia ciudad o en aguas cercanas, que eran traídos y enterrados en este cementerio. Según los datos consultados, entre mayo de 1903 y abril de 1904 fueron enterrados 13 turistas y 6 marineros. Existen también tumbas de personas de origen israelí, noruego, alemán y holandés.

El British Cemetery se inicia con una planta rectangular, siendo posteriormente ampliado con áreas trapezoidales en diferentes niveles o plataformas de acuerdo a la orografía del terreno, adquiriendo la forma actual. Estas ampliaciones se suceden en 1888, 1905 y 1963. En su parte delantera, por la que se accede, dispone de un volumen cubierto rematado por una cornisa y almenas triangulares rematadas en el centro por una circular. El acceso desde el exterior se abre con arco abocinado de medio punto y frontón triangular recto. Los demás huecos son de media caña con dintel bajo apuntado. Las pilastras terminan en pilastrones de punta triangular. El interior de este volumen dispone de un vestíbulo de llegada, un espacio para uso de capilla, dedicada a St. Joseph y otro para uso de guarda de enseres. El resto del espacio es abierto totalmente, con la secuencia de los distintos niveles ya mencionados.

Los trabajos de amurallamiento del cementerio se concluyen en 1902. En 1905, se construyó la capilla bajo la advocación de San José, realizándose en 1812 la ampliación de la superficie del cementerio hasta 641 metros cuadrados. En la actualidad su superficie ocupa un área de 1.815 metros cuadrados.